APLAUSO Y SILBIDO

Deportivo

Ricardo García Estrada

• Las experiencias de Guzmán Vera
• Orgulloso de ser politécnico
• Se distinguió en varias posiciones

José Guzmán Vera, uno de los principales exponentes del futbol americano del Instituto Politécnico Nacional (IPN), manifestó su satisfacción por mantenerse este deporte como un símbolo en esta casa de estudios, creándose una pasión junto con la Universidad (Nacional).
Afirma que en más de 80 años de existencia de esta disciplina en la que fue su Alma Máter (es egresado de la Escuela Superior de Comercio y Administración, ESCA), es motivo de satisfacción el auge que tuvo el mismo deporte en los años 40, 50, 60 y 70 del siglo pasado.
Otro de los disfrutes del chico maravilla en esta actividad, “es la gran cantidad de gente que se ha identificado con ella, así como el florecimiento de equipos y torneos, sobre todo de tochito bandera en casi todo el país con el concurso femenil en no pocos de ellos”.
¿Qué otros recuerdos guardas del deporte de la juventud?
“Tengo muy presente la fidelidad de los aficionados del Politécnico. No importa cómo vayan sus equipos en los torneos, pero siempre sus fans están en los escenarios apoyándolos. Aquí, en el futbol americano no es como en el soccer, en el que los simpatizantes de un equipo se convierten después en hinchas de otros”.

Influencia familiar

Poseedor durante varios años del récord mexicano del gol de campo más largo (de 63 yardas en 1973 contra los tigres de la UANL, a los que apalearon las águilas blancas por 65-7), Guzmán comentó que en casi todos los deportes existen jugadores insignia. Sin embargo, quien fuera presidente de la ONEFA entre 1999 y 2002 tuvo otras idolatrías: “Cuando acudía en los años 60 a presenciar juegos del Poli Blanco y del Poli Guinda, pasaba por mi mente el deseo de tomarme una foto con uno de esos equipos”.
En cuanto a su condición de ex ídolo, Pepe, cuyo nombre y los de otras 18 figuras mexicanas de todos los tiempos engalanan desde 2003 el Salón de la Fama de la NFL, manifestó que “cuando las circunstancias te convierten en un grano de arena en el fortalecimiento de tu equipo, propicia que los aficionados te vayan prefiriendo. Esto se les agradece, aunque uno no pretenda perfeccionar su imagen personal”.
Por otra parte, Guzmán Vera agradeció al Poli “por haberme dado la oportunidad de jugar en uno de sus equipos y estudiar en una de sus prestigiosas escuelas, anhelos que tuve desde chiquito, influenciado por mi tía, la bióloga Luz María del Castillo Fregoso (+), Premio Nacional de Ciencias en 1964”.
A propósito de ella, el Alto Comisionado de la Liga Master en 1990 comentó que cuando era niño “los Reyes Magos no llegaban a mi casa, sino mi tía cargada de artículos deportivos, como bats y manoplas de beisbol, balones de basquetbol y de futbol americano y uno de éstos era para mí.

Rodeado de pumas

“Eso influyó para que me convirtiera en politécnico y no en universitario. Digo esto porque viví un tiempo en la Colonia Noche Buena, donde muchos pumas fueron mis vecinos. O sea, estuve más cerca de jugar en aquel lado, pero preferí hacerlo en el de acá”.
Expuso asimismo que, “otra de mis satisfacciones es que Tristán Moreno, ex corredor de lujo de los guerreros aztecas de la UNAM (en los años 70) y yo nos formamos, como jugadores de futbol americano, en la calle de Boston, aquí de la Ciudad de México. “No puedo olvidar algunos tochos que sosteníamos ahí contra jugadores que militaban en equipos universitarios de prestigio, como Ingeniería, Leyes o Químicas-Veterinaria, a quienes les dábamos unas buenas ma…raquizas. Yo jugaba de quarterback y Tristán, que era muy entrón”, de receptor”.
Pepe cubrió varias posiciones durante su paso por los emparrillados, y en 1970, ante la crisis de corredores entre las águilas blancas, fue habilitado como tal y cumplió, por lo que en el Clásico de esa temporada, en el Estadio Azteca, integró el backfield de los burros blancos en compañía de Rafael Zúñiga Toro, Jorge Villa y Guillermo Ontiveros Tarango.
“En mi último año de elegibilidad (1974) jugué de safety y logré 10 intercepciones”, destacó José Guzmán Vera, quien en el Clásico de 1972 fue el verdugo principal de los pumas al anotarles cuatro goles de campo, en el triunfo de guinda y blanco por 20-3, después del éxito felino de 1970, por 24-13.

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