Humo negro nayarita

Entre Pasillos
Como si fuera un deja vú, cada año hay al menos una universidad pública estatal que se ve mermada por la entrega impuntual de los recursos que le son asignados para cumplir con sus funciones sustantivas. Es por ello que lo que sucede en la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN) merece un ejercicio de autocrítica y reflexión sobre el papel que juegan los órganos internos de control en el manejo transparente de estos recursos.

JOSEFINA GALLARDO

Empecemos por lo más reciente: el domingo 19 de febrero se registró un incendio en uno de los edificios administrativos. De acuerdo con las declaraciones de la autoridad estatal en los medios locales, se trató de un acto provocado, ya que en los primeros peritajes se encontraron solventes pesados, además de que se incendió específicamente un área con documentación sobre el manejo de recursos correspondientes a 2014 y 2015.
Esto ocurre justamente cuando se ha liberado una orden de aprehensión contra el ex rector Juan López Salazar, acusado de uso indebido de funciones y peculado por 375 millones de pesos durante su gestión de 2010 a 2016. Se mandó a Interpol el requerimiento de su búsqueda y localización, ya que se sospecha que ya está fuera del país.
El Órgano de Fiscalización Superior (OFS) dio a conocer que luego de realizar una auditoría a la UAN, se descubrió que de marzo a diciembre de 2015 se hicieron depósitos por 323 millones de pesos a nombre de José Ernesto Robles Delgado, y de 10 millones de pesos mása Miguel Ángel Perales Covarrubias, ambos con el cargo de vigilantes en la institución. Las operaciones se efectuaron a través de 19 transferencias bancarias. ¿Quién debió vigilar que esto no sucediera? ¿Quién alertó acerca de la rareza de esta maniobra? ¿Por qué a ellos? Nadie levantó la mano.
Cuando llegó a su cargo el actual rector Ignacio Peña González se encontró con una institución endeudada; ahora enfrenta desde finales de 2016 un caos financiero; la operatividad de la casa de estudios se verá mermada otra vez a mediados de 2017. Esto es, tristemente, una noticia común en el esquema de problemas que afecta a muchas universidades estatales; la diferencia está en que fue saqueada por sus propias autoridades. ¿Cuántos rectores han sido perseguidos por peculado? Me parece que la lista no es muy larga.
Tampoco es un asunto reciente; desde 2014, trabajadores denunciaron ante la Auditoria Superior de la Federación los malos manejos en la universidad, por lo cual, la dependencia federal derivó el caso al Congreso local, que giró instrucciones en enero de 2016 para auditar el ejercicio fiscal de 2015 de esa casa de estudios. ¿Por qué tardaron dos años?
El ex rector de la UAN Francisco Castellón Fonseca dijo en su cuenta de Facebook que “duele la universidad, duele el engaño, la falta de transparencia, la impunidad protegida desde fuera. Lo que ahora vemos no es solo el desmantelamiento de un modelo académico y una estabilidad financiera que se construyó con mucho esfuerzo desde el año 2000. Es la pérdida de una confianza social que costará mucho trabajo recuperar”.
Hace poco menos de dos años, López Salazar, en quien aún no caía una acusación tan grave, explicó el por qué la UAN estaba en situación tan complicada. Envió una carta al actual rector, en la cual le explicó que decidió “tomar un préstamo con un particular a fin de dar viabilidad financiera a la universidad, ya que las presiones exigían una respuesta oportuna, lo que complicaba conseguir un crédito bancario”. Sin embargo, no existe documento que acredite el préstamo y hay 12.5 millones de pesos de los que nada se sabe.
López Salazar llegó al cargo por su perfil de experto en administración y finanzas y, según dicen en los medios locales, “lo recomendó en aquel tiempo Gilberto Martínez, titular de la Secretaría de Finanzas con el gobernador Rigoberto Ochoa Zaragoza”. No era, por demás, un hombre universitario de arraigo.
Por su propio beneficio, las universidades deben ser vigiladas en el manejo de sus recursos. Las cuentas anuales son poco claras en el detalle y no todas tienen informes sobre ingresos por donaciones, servicios y demás. Es tiempo de darle un vuelco a esta mala práctica que ahora pone en entredicho a una universidad estatal.¿Cuánto se pudo haber hecho con estos recursos que nadie sabe dónde están? ¿Cuántos libros se habrían comprado? ¿Cuántas becas se pudieron otorgar? ¿Cuántos años en educación se pierden? Robar a una universidad es, por definición, un doble crimen.

Ex rectores en el lente

Hay voces que señalan a José Narro como candidato posible del PRI a la Ppresidencia de la República ante la fuerte caída popular de este grupo político. Los cercanos dicen que el ex rector puma no comenta nada, pero que le brilla el ojo cada vez que se lo preguntan. Se tendrá que mover con mesura para no caer en el juego de los quemados.
Y hablando de ex rectores… un goya a todo pulmón para José Sarukhán por el Premio Tyler para Logro Ambiental 2017 debido a sus contribuciones científicas en los campos de diversidad biológica y fortalecimiento institucional. Es, sin duda, el ex rector de la UNAM con más presencia en el campo científico y con el mayor número de reconocimientos internacionales. Al César…

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