La Encuesta THES de Enseñanza 2017: resultado y análisis

Universidad en el mundo

REINO UNIDO

Los académicos disfrutan de enseñar. Lo que no les gusta es la falta de
tiempo de preparación, las cargas burocráticas y los estudiantes impreparados

(Primera parte)

Enseñar es la mayor fuente de satisfacción para los catedráticos universitarios a pesar de la creciente frustración con pesadas cargas administrativas, y los estudiantes mal preparados que gimen por sus calificaciones.
Estas son algunas de las conclusiones que pueden ser dibujadas desde la primera encuesta del Times Higher Education de las actitudes del personal universitario hacia la enseñanza.
Durante varios meses en 2016, unos mil 150 funcionarios de educación superior –de los cuales el 90 por ciento son académicos– nos dieron sus visiones sobre las alegrías y los desafíos cotidianos de la enseñanza en la universidad. Cerca del 85 por ciento de los que respondieron vienen de más de 130 instituciones del Reino Unido, pero personal de varias otras regiones también tomó parte, incluyendo Estados Unidos, Canadá, Australia, Europa y Asia.
Los principales hallazgos de la Encuesta sobre el Lugar de Trabajo en la Universidad son:
• El personal disfruta de enseñar, pero no tiene tiempo suficiente para preparar conferencias o seminarios.
• Cerca de la mitad del personal piensa que los estudiantes acuden a la clase sin haber hecho la lectura de fondo requerida y no están lo suficientemente preparados para un estudio superior cuando llegan a la universidad.
• Una gran mayoría del personal dice que los estudiantes se quejan de que sus calificaciones son más bajas de lo que esperaban, mientras cerca de un tercio cree que los estándares en educación superior están resbalando.
• El personal del Reino Unido se opone firmemente a la Encuesta Nacional de Estudiantes y al marco de excelencia docente, alegando que este último no hará nada para mejorar el estatus o la calidad de la enseñanza.
• Sobre todo, cerca de 9 sobre 10 académicos (88 por ciento) dice que enseñar es una fuente de satisfacción para ellos, con un 6 por ciento que reclaman que están descontentos de tener que educar a los estudiantes.
• En efecto, los académicos parecen estar tan apasionados por enseñar como por su propia investigación, sugieren nuestros resultados. Un 29 por ciento de los que contestaron dice que la encuentran más gratificante que la investigación: aproximadamente la misma proporción (30 por ciento) de los que valoran más la investigación.
• Una proporción aún mayor –el 41 por ciento– evalúa las dos percepciones por igual, refutando las frecuentes acusaciones de que la mayoría de los académicos descuidan la enseñanza para concentrarse en sus apasionados proyectos de investigación.
• En efecto, cuando preguntamos si enseñar es la más importante función de un académico, el 39 por ciento estuvo de acuerdo, comparado con sólo 24 por ciento que no lo está. Entre los administradores, el apoyo a la enseñanza es aún más fuerte: 48 por ciento considera que es uno de los más importantes papeles de los académicos, comparado con 33 por ciento que no está de acuerdo.
• Los académicos también están más dispuestos a emplear más tiempo en la enseñanza que en ninguna otra actividad. Cerca de la mitad de los que contestaron (51 por ciento) dice que gastan más tiempo en enseñar que en investigar o en administrar.
“Enseñar continúa siendo una parta principal de un trabajo académico, para la mayoría es una substancial fuente de satisfacción del trabajo”, dice Yannis Gabriel, jefe de Organización de Estudios en la Universidad de Bath y uno de los diseñadores de la encuesta en 2014. “Enseñar e Investigar son vistos como complementarios y de igual importancia para organizar las identidades académicas”, añadió.
“No obstante, varios académicos expresan exasperación con el creciente tamaño de las clases y con estudiantes que se están volviendo menos comprometidos y más demandantes.Enseñar es ahora doloroso en lugar de disfrutable”, dijo un más antiguo profesor. Las razones para esto, dice, “grandes clases en las cuales no consigues conocer a los estudiantes. Mis clases de posgrado son más pequeñas, pero los estudiantes están aletargados, muchos de ellos no tienen grandes habilidades en la Lengua inglesa, los estudiantes me ven principalmente para quejarse de sus calificaciones”.
Ese deseo de enseñar a pequeños grupos de estudiantes también se refleja en los resultados de la Encuesta, con 57 por ciento de los académicos que prefiere tener grupos reducidos. Sólo el 14 por ciento favorece el llamado sabio en el escenario. “Enseñamos a 18 estudiantes de pregrado o más en cada seminario, que es un grupo demasiado grande para asegurar el nivel de discusión y participación que es esencial para desarrollar la comprensión de los estudiantes”, dice un profesor de Derecho en una gran universidad inglesa post-1992.
Un profesor en una gran universidad londinense añade que los procedimientos en torno a la enseñanza la han vuelto “sangrientamente burocrática y micro administrativa”. Sin embargo, muchos académicos hablan de su enseñanza afectuosamente. “No traten la enseñanza (y a los estudiantes) como un mal necesario, disfrútenlo”, aconseja un profesor de estudios de Negocios. Enseñar es una conversación y hay una inmedible alegría cuando este proceso trabaja y nunca puedes predecir enteramente lo que sucederá”, agrega un profesor de una gran universidad en los Midlands. Otros describen la importancia de diseñar su investigación en módulos de enseñanza, con 83 por ciento de los académicos declarando que su enseñanza está informada por su investigación; solamente 7 por ciento dice que no.
“Los profesores no son maestros”, dice un profesor en una moderna universidad en Inglaterra del Sur. “Somos estudiosos que diseñamos y establecemos la currícula a través de la experiencia y no se adhiere a un viejo currículum”. Otro antiguo profesor en una escuela de Educación añade: “la enseñanza universitaria se debería basar sobre la investigación que los académicos llevan a cabo, todo se puede encontrar en la Internet”.
Ese alto nivel de enseñanza informada con la investigación es un significativo hallazgo que no se corresponde con las percepciones de los estudiantes, cree Nick Hillman, director del Instituto de Políticas de Educación Superior, que ha estudiado las actitudes de los estudiantes anualmente desde 2006. Solamente 35 por ciento de los estudiantes en la última encuesta pensó que sus profesores estaban manteniendo o mejorando su conocimiento del tema a través de la investigación”, explica Hillam, quien cree que esta brecha indica cómo “los estudiantes tienen diferente comprensión de lo que está sucediendo en clase a los académicos. Si los académicos piensan que su enseñanza está informada por su investigación, necesitan hacerlo más obvio a los estudiantes.
(Tomado de The Times Higher Education –Jack Grove–, febrero de 2017).

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