Equipo comparsa

Entre Pasillos

JOSEFINA GALLARDO

Como si se trataran de pequeños mundos inmersos en uno solo, las escuelas, Facultades, Centros e institutos de la Universidad muestran los distintos rostros de la comunidad puma. Cada una tiene sus propias características y condiciones de trabajo y algunas de ellas se encuentran en desventaja académica respecto de otras. La UNAM es, en sí, muchas universidades.

Y aunque pareciera que las sucesiones de directivos responden únicamente a una transición normativa, lo cierto es que hay coincidencias en los tiempos para que cada rector integre su propio Colegio de Directores. Son, además, momentos que muestran, por un lado, las condiciones en que se encuentran cada una de las instituciones y, por otro, la relación del jefe nato con los miembros de la Junta de Gobierno, porque aunque se dice que desde el sexto piso de la Torre no se emite ningún juicio u opinión respecto de la designación de los directores, la verdad es que su punto de vista es de gran peso ante los electores. Si la Junta lo contradice, se percibe como un foco rojo en la relación.
Es así como Enrique Graue, al igual que sus antecesores, ya ha trabajado para constituir al Colegio de Directores que lo acompañará los tres años que quedan de su periodo. Al momento, se han designado a los timoneles de trece institutos, once Facultades y dos escuelas. Está en puerta la designación del director de la FES Acatlán.
En la historia de nombramientos de directores de esta FES únicamente se ha dado una sorpresa, y fue cuando llegó Hermelinda Osorio, pues había mucha certeza de que repetiría periodo José Núñez Castañeda. Y esto no pasó entonces justamente porque la UNAM tenía nuevo rector, Juan Ramón de la Fuente, quien renovó todo el Colegio de Directores que lo acompañó. Muy pocos funcionarios vigentes en la larga huelga se mantuvieron en sus puestos. Y con José Narro, muchos de ellos lo acompañaron los dos periodos.
De manera similar que las once Facultades que ya cuentan con nuevo director, en Acatlán no se esperan sorpresas. De hecho, el nombre de Darío Rivera Vargas, secretario general de la institución los últimos ocho años, es el que se menciona en los pasillos como el sucesor natural por su cercanía con el actual director y su conocimiento de la gestión de esta FES. No obstante, a su plan de trabajo –más parecido a un informe– le hace falta la autocrítica, misma que sí se observa en los planes de los otros dos aspirantes: Manuel Martínez Justo y Arturo Erdely Ruiz, quienes refieren la falta de dinamismo institucional como consecuencia de dos gestiones consecutivas de ocho años cada una.
La FES Acatlán necesita renovarse en muchos sentidos: su planta académica ha envejecido, es la Facultad con el menor número de integrantes en el Sistema Nacional de Investigadores respecto de otras Facultades, se habla de una pérdida en el posicionamiento de las licenciaturas, la disminución de los proceso de evaluación, actualización y modificación de los planes de estudios, la disminución en el ritmo de crecimiento del posgrado, y descuidada la relación con el entorno y las vinculaciones interinstitucionales.
Sin embargo, el principal problema de Acatlán no es el académico, sino el de la seguridad. Dentro del Estado de México, Naucalpan de Juárez es el municipio que ocupa el primer lugar en robo a negocio; el tercer lugar en robo a transeúntes y robo de vehículos, y el cuarto lugar en robo a casa habitación y en homicidios. Es uno de los cinco municipios más peligrosos de la entidad.
Es urgente atender la seguridad en las inmediaciones y al interior de la institución, así como en el transporte público. Ese trabajo se debe coordinar desde la oficina de la Dirección General, de lo contario los indicadores académicos no mejorarán al verse mermada por una comunidad que ya no desea acudir a su campus. El problema se potencializa si se toma en cuenta que es la FES más grande de la UNAM con una población de 22 mil estudiantes.
El tema de la seguridad en el campus está vigente en todas las designaciones de directores, principalmente en las Unidades multidisciplinarias. Se hizo presente en las designaciones de Fernando Macedo como director de la FES Aragón y de Patricia Dávila en Iztacala. También se hizo presente en la reciente designación de Jorge Enrique Linares al frente de Filosofía y Letras, con el caso del Auditorio Justo Sierra.
La renovación natural del Colegio d Directores –en muchos casos porque ya se habían cubierto los dos periodos– permite oxigenar a la institución; analizar las dolencias que tienen cada una de sus partes y dar paso a la continuidad cuando así lo amerite. Este rectorado ha sido muy equilibrado al respecto, aunque se denota una inclinación por el ingreso de directores jóvenes, con experiencia docente o en la investigación, y altos estudios.
Le hacen falta a la UNAM nuevos aires.
Y por último, como dato de reflexión, de estas 27 designaciones de la Junta de Gobierno de la era Graue en puestos directivos, sólo seis son mujeres (una por cada cinco hombres), de la cuales tres son a nivel Facultad: Angélica Cuéllar en Ciencias Políticas y Sociales; Patricia Dávila en Iztacala y Teresa Frenk Mora, en Música. Un indicador que va a la baja y que no debe soslayarse en un periodo que concluye entrando la tercera década del Siglo XXI.

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