Las universidades desarrollan un acceso para luchar contra noticias falsas

Universidad en el mundo

FILIPINAS

Una de las más prestigiosas universidades de Filipinas está trabajando para combatir la propagación de desinformaciones en línea, y los académicos utilizan sus conocimientos y experiencia para luchar contra noticias falses en la Internet.
La difusión de artículos falsos en plataformas como Facebook y Twitter desempeñaron un papel crucial en las elecciones del año pasado en Filipinas, ganadas por Rodrigo Duterte y continúan modelando el panorama político en la llamada era de la post- verdad política.
En noviembre, la Universidad de Filipinas lanzó TVUP, una red de servicio de televisión en línea que sirve como un repositorio de conferencias independientes, mesas redondas, entrevistas y documentales, accesibles en línea gratuita a cualquier persona en el mundo.
“La Internet tiene billones de voces y conversaciones”, dijo Grace Alfonso, directora ejecutiva de TVUP. “Es muy difícil detectar lo que es real o no. ¿Qué podemos hacer como académicos? Reclamamos el espacio que podemos reclamar y ponemos nuestras ideas allí”.
La iniciativa es parte de un gran esfuerzo de la universidad para modernizar la manera en que comparte información, proporcionado información diariamente, programación educativa las 24 horas del día, que comenzò este marzo.
Profesores de varias disciplinas de cada una de las siete universidades a lo largo del país, alojarán programas que cubren un rango de tópicos que incluyen política, conocimiento financiero, salud pública, ciencia, temas legales, Historia, Arte y Cultura.
Entretener, pero programar basados en evidencia y trabajo subido a la red gratuitamente, que sea accesible a cualquiera en cualquier tiempo y donde quiera en el mundo así es como las universidades pueden comenzar a contrarrestar la tendencia a esparcir informaciones falsas, de acuerdo con Alfonso, en TVUP.
Eso, dice, es cómo la instituciones de educación superior en el mundo, pueden jugar un papel para luchar contra la desinformación en la edad digital.
Muchos observadores acreditan el triunfo de Duterte, al menos en parte, a apoyadores en línea que tomaron los medios sociales a lo largo de la campaña para exponer oposición y críticas ridículas, a menudo a expensas de razonamientos sólidos y evidencias.
Esto hizo más difícil para los consumidores de noticias diferenciar entre fuentes de información diversas e informaciones falsas, un preocupante desarrollo para muchos profesores universitarios.
“Hablamos mucho de (noticias falsas) en el salón de clases y es algo que nos molesta”, dijo Elizabeth Enríquez, profesora de Comunicación Radiofónica en la Universidad de Filipinas Diliman. “También es una oportunidad de buscar maneras para incrementar el nivel crítico entre nosotros y nuestros estudiantes.”
El fenómeno de noticias falsas no fue único para Duterte y sus aliados o en Filipinas. Surgió como un tema en los Estados Unidos durante la elección presidencial, el año pasado, mientras gobiernos en Europa –Alemania en particular– se han preocupado acerca del papel de las noticias falsas en Facebook y otras desinformaciones difundidas en línea durante las elecciones.
Sin embargo, en Filipinas se ha convertido en un elemento clave del discurso político en Internet, de modo que un senador filipino pidió recientemente una investigación sobre falsas noticias y desinformación en las plataformas de medios sociales para evaluar si debían establecerse nuevas leyes para abordarlas.
“La propagación de falsas historias se ha convertido en un arma efectiva de varios operativos políticos para influenciar a la opinión pública y el discurso nacional”, escribió el senador filipino Francis Pangilinan en una resolución del Senado del 18 de enero. “Como un resultado, el nivel y calidad de los discursos públicos se ha resentido. Discernir la verdad de la mentira se ha vuelto más difícil cada día como manipulación de información y fabricación de historias cada vez más desenfrenadas”, dijo.
La brecha entre la información que se encuentra en línea y la capacidad del público para discernir su credibilidad es donde las fuentes abiertas de TVUP y los modelos de líneas abiertas pueden ayudar.
“Mi intención realmente es ayudar a llevar la pedagogía tecnológica y abierta a mi universidad y para nuestra enseñanza”, dice Alfonso. “Y podemos ayudar a llevar el más amplio acceso a la educación de calidad a través de la creación de recursos educativos abiertos”.
Enseñanza y aprendizaje en línea no son nuevos en Filipinas. La Universidad Abierta de la Universidad de Filipinas –establecida èsta en 1885–, se especializa en el estudio y práctica de aprendizaje abierto y educación a distancia”, de acuerdo con su website.
En 2013, la universidad comenzó ofreciendo cursos masivos en línea o MOOCs, que usan el modelo abierto en línea que se usa para contrarrestar la desinformación en la Internet.
Masato Kajimoto, un profesor asistente del Centro de Estudios de Periodismo y Medios en la Universidad de Hong Kong, ha estado enseñando cursos de periodismo desde 2012, en coordinación con la Universidad Stony Brook en Estados Unidos.
Aunque su programa es estrictamente educativo, TVUP también busca educar y entretener a través de producciones multimedia, con la intención de ayudar a los consumidores de noticias a ser más críticos.
En enero, Kajimoto co lanzó un MOOC gratuito titulado Haciendo Sentido en las Noticias: Lecciones de alfabetización de noticias para ciudadanos digitales, alojado en la plataforma Coursera.
Este curso de “alfabetización noticiosa busca ayudar a los aprendices a desarrollar su capacidad de pensar crítico para habilitarlos en la identificación de información confiable en los reportes noticiosos y volverse mejor informados acerca del mundo en donde viven”, de acuerdo con la descripción del curso. Cerca de 3 mil 600 estudiantes se registraron en su reciente sesión.
Uno de los grandes obstáculos, dice Kajimooto, es convencer a los estudiantes de que las habilidades de conocimiento de noticias no son innatas. Tienen que ser desarrolladas. “Aun si los estudiantes piensan que son suficientemente inteligentes para entender los sesgos (en las noticias), si los pruebas a ciegas te das cuenta de que no lo saben”, dice.
Pero aún si los estudiantes desarrollan las habilidades para distinguir los hechos de la ficción y las noticias de la opinión ¿estarán dispuestos a pensar críticamente mientras participan en las redes sociales? Alfonso, en TVUP, está esperanzada. “Pienso que todavía importa porque [pensar críticamente] desafía a todos, dice Alfonso. “Nos permite ser capaces de saber qué creer y qué no creer”.
(Tomado de University World News No:447 –Brennan Weiss–, febrero de 2017).

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