No da lo mismo…

Entre Pasillos
El recorte presupuestal al Conacyt, que afecta en forma directa el programa de becas, es peor que una patada de mula. Y aunque ya se aclaró que este recorte no afectó ni en la cantidad ni en el monto económico de las becas, también se dijo que el programa no crecerá como en años anteriores. Eso no es una buena noticia y las protestas van en aumento.

A unos días de que se celebre la Feria del Posgrado, el ambiente en el tema de las becas nacionales está muy intenso pues nos encontramos con el muro creado ante el presupuesto disminuido; un muro que impide el entendimiento claro entre las partes. El Consejo sufre un recorte de 7 mil 500 millones de pesos (23 por ciento menos que en 2016) y esto afecta su objetivo central que es “fomentar la formación profesional a través de posgrados –maestrías, doctorados, especialidades– para impulsar y difundir la ciencia y la tecnología”.
El Legislativo ha perdido de vista que Conacyt constituye la fuente principal de financiamiento para estudiantes nacionales de posgrado, tanto en instituciones públicas como privadas, dentro y fuera del país. No darle recursos es frenar parte del desarrollo social y de nuevo talento, y contribuye a que las instituciones privadas abran algunos programas con interés de mercado y de menor calidad a la que se exige en el padrón de excelencia.
No obstante, el trabajo del Consejo debe ser evaluado también en forma positiva. De acuerdo con el INEGI, del año 2000 a 2010, el número de personas con estudios de posgrado pasó de 388 mil 397 a 897 mil 587. Hay que reconocer que aunque el aumento es significativo, el porcentaje de mexicanos con posgrado sigue siendo bajo.
Asimismo, de 2013 a 2016, el Consejo otorgó 53 mil 840 becas, lo que representa un aumento de 83.2 por ciento con respecto al periodo que comprende de 2007 a 2010. Las becas se distribuyeron 58.1 por ciento a estudiantes de maestría, 36 por ciento de doctorado, 3.1 por ciento de especialidades, 2.8 por ciento a estancias técnicas, posdoctorales, sabatinas y en el extranjero.
Y es que de por sí en materia de posgrado nuestros indicadores son bajos, pues ahora con la falta de recursos se avanzará más lentamente. Según el informe Panorama de la Educación en 2015, de la OCDE, se estima que sólo cuatro por ciento de los jóvenes mexicanos obtendrá un título de posgrado. Esta cifra contrasta con la del resto de países miembros de la organización que reportan 22 por ciento de jóvenes con este grado académico.
La reducción del presupuesto para becas de posgrado por parte del gobierno federal se ha venido agudizando en los últimos años, y desde 2016 las protestas han sido continuas. No se puede soslayar que los recortes a Conacyt impactan negativamente en los recursos destinados a las becas para estudios de posgrado. Tampoco se debe dejar sólo al Consejo la responsabilidad absoluta por esta falta de recursos.
Si alguna crítica hay que hacerle al Conacyt es la forma en que muchas veces opera en relación con estos recortes; se pierde de vista que atiende el sueño de muchos jóvenes; no son folios, son personas con un proyecto de vida. De acuerdo con el movimiento de estudiantes que han iniciado con las protestas, el Consejo simplemente les informa que ya no hay más recursos y les niega nuevas becas.
Los solicitantes, todos ellos inscritos en planes académicos que pertenecen al Programa Nacional de Posgrados de Calidad –del propio Conacyt–, son acreedores a una beca. Sin embargo, dicen, con el criterio de mantener el mismo número de becas que en 2016, se han quedado fuera, por ejemplo, los alumnos inscritos en programas bienales, como es el caso del doctorado en ciencias sociales de la UAM Xochimilco. El criterio debe ser sólo uno: formas parte de un posgrado de calidad entonces eres acreedor a una beca. Punto… Conacyt rompe con una de sus reglas de oro al no otorgare a todos los alumnos este reconocimiento.
En este caso sí aplica el principio de que la forma es fondo, pues el Consejo ya se abrió diversos frentes de crítica con las instituciones de educación superior, no únicamente con los estudiantes; hay rectores que ya comenzaron a alzar la voz como Tonatiuh Bravo Padilla de la Universidad de Guadalajara. A las protestas de la UAM ya se sumaron la UNAM, el IPN, el Cinvestav, el Colmex y las autónomas de Chiapas y Querétaro. En la BUAP se han manifestado porque “diversos programas de posgrado que se iniciaron en enero han sido rechazados” y no contarán con las becas.
Otro error de forma es que la información de que no había más becas se proporcionó después de los procesos de ingreso, por lo que algunos estudiantes ya admitidos en los posgrados son potenciales desertores ante la falta de un recurso con el que creían que contaban.
Así que decir que no hubo reducción y que se mantendrán igual las cosas es asumir una posición débil. Un año de reducción al apoyo en la formación de jóvenes en el posgrado se pueden traducir en años de retraso educativo. El Conacyt, a pesar de sus formas, es de las instituciones que nunca deben ser castigadas porque su efecto va en cascada y este recital de quejas apenas comienza.

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