¿Generación perdida?

Entre Pasillos

JOSEFINA GALLARDO

El gran cuello de botella de la educación en México se encuentra en el nivel medio superior; el trabajo para fortalecer este grado educativo por parte de las autoridades ha sido arduo e incansable, pero aun así las cifras son desalentadoras. El salto de la educación media a la superior seguirá siendo tema para funcionarios, analistas y especialistas por un buen rato más. ¿Qué es lo que hace falta cambiar?.

El último informe del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) demuestra que la tasa de deserción en educación media superior (EMS), que ha permanecido por encima de los 600 mil estudiantes en los últimos seis ciclos escolares, es la más alta en la educación obligatoria y se ha convertido en uno de los principales desafíos para el progreso del Sistema Educativo Nacional.
De manera paradójica, quienes terminan tampoco tienen acceso directo a la educación superior. El índice de jóvenes rechazados está siempre por encima del 70% en las instituciones públicas, lo significa que tenemos una gran deuda educativa con los jóvenes que nacieron entre 1999 y 2005. Lo grave es que los indicadores negativos parecen tener una tendencia estable, lo que significa que si no se hubiera trabajado tan arduamente en la reforma de la educación media superior, estaríamos dándonos de topes aún peores.
Así tenemos que en 1990, de cada 100 alumnos que ingresaron a la primaria, sólo 24 culminaron la educación media superiory 23 años después –es decir, una generación educativa completa después–la proporción se duplicó con un registro de 48 por ciento. De forma paralela, la deserción escolar aumentó de 8.4 por ciento a 25.7 por ciento. El abandono escolar es mayor durante el primer año de educación media superior, con 26.8 por ciento; en el segundo año es de 10 por ciento %, y, en tercer año, de 6 por ciento.
De las personas entre 15 y 17 años que deberían cursar el nivel medio superior, el 6.8 por ciento sigue en secundaria y el 36 por ciento está fuera de la escuela.Una tercera parte abandona por razones económicas; otra tercera parte, por cuestiones institucionales o escolares, y entre el 15 por ciento y el 20 por ciento, por razones familiares (INEE-2017). De acuerdo con los expertos, no se debe soslayar en el análisis de este problema a la desmotivación o el desinterés y algunos problemas relacionados con las adicciones, violencia o embarazos tempranos. Para los jóvenes con menor nivel de ingreso, la segunda razón para abandonar la escuela es el embarazo o casarse.
¿Qué está pasando y qué hay que hacer? Constitucionalmente la educación media superior es obligatoria desde 2012, decisión que entonces se tomó para impactar positivamente en el aumento de la cobertura y la reducción del abandono escolar, lo que no ha sucedido. Con esta decisión, se esperaba que la universalización de este nivel educativo se alcanzaría de manera gradual y creciente a partir del ciclo 2012-2013, hasta lograr la cobertura total a más tardar en el ciclo escolar 2021-2022.
Antes de hacer cualquier crítica y responsabilizar únicamente a la autoridad educativa, hay que hacer un recorrido sobre los esfuerzos impulsados. En 2008 se impulsó la Reforma Integral de la Educación Media Superior y su objetivos era “subsanar carencias y mejorar los aprendizajes, modernizar el bachillerato general y acotar o administrar la gran diversidad de planes y programas de estudio entre los distintos subsistemas que configuran la EMS” (SEP-2008).
Entonces se definieron nuevas competencias y el perfil de egreso del nivel, así como los acuerdos jurídicos para mejorar la calidad educativa en los distintos subsistemas. Para ello, en el ciclo escolar 2013-2014 se puso en marcha el Movimiento contra el Abandono Escolar Yo No Abandono, como una estrategia de prevención y atención que integra las acciones de la escuela, la familia y el estudiante para prevenir las causas del abandono, mantener un estado de alerta y reaccionar ante la presencia de indicadores de riesgo.
Este movimiento se basa en tres ejes: entender que el abandono no es un hecho inevitable, que se puede trabajar en su prevención, y que muchas de sus causas se relacionan con el ámbito escolar. En la distribución por género fueron los hombres quienes presentaron una tasa de deserción más alta que las mujeres, 17.0 por ciento y 13.5 por ciento, respectivamente. A estas cifras hay que sumarle las evidencias de que laeducación media superior en México tiene grandes deficiencias, como se muestran en los resultados de la Prueba PISA de la OCDE y lo peor aún, esta evaluación confirma el poco avance en la calidad educativa en dos décadas.
Estos indicadores plantean una exigencia mayor para que en el país se incrementen las oportunidades de acceso, permanencia y aprendizaje para la población más numerosa que ha tenido en su historia en este rango de edad y cuyo tope máximo fue alcanzado en 2013. Es una etapa en la que las brechas sociales se definen y a muchos de estos jóvenes simplemente el destino los alcanzó. Por parte de la autoridad no queda más que continuar con el trabajo y esperar resultados mejores. Lo cierto es que no podremos tener una educación de calidad mientras que la cobertura no esté atendida.

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