Balance crítico de la industria editorial nacional

Universidad en el mundo

CHILE

Centrados en la industria, las políticas y las lecturas, los paneles y exposiciones de esta actividad organizada por el Observatorio del Libro y la Lectura (OLL) –instancia alojada en la vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones– de la Universidad de Chile buscaron promover el estudio y el análisis de la actual situación del libro en Chile.
En el marco de las celebraciones del Día Internacional del Libro, hace unos cuantos días se desarrolló en la Casa Central de la Universidad de Chile la segunda versión del Parlamento del Libro y la Palabra. La actividad congregó a académicos, investigadores y actores del mundo de la cultura a pensar sobre la industria del libro y los desafíos de la consolidación de la edición chilena, ejes fundamentales del desarrollo del libro en Chile y piezas clave en la implementación de la Política Nacional de la Lectura y el Libro 2015- 2020.
“Estamos en un año de elecciones presidenciales y parlamentarias, de definiciones y de cambios, por lo que se hace aún más necesario que nunca poner los temas culturales en el debate público y enfatizar en la urgencia de buscar soluciones integrales. Esto, pensando en un país en que sólo un 22 por ciento de los habitantes lee libros todos los días, y en el cual un 31 por ciento declara hacerlo sólo una vez al mes”, señaló Faride Zeran, vicerrectora de Extensión y Comunicaciones, quien estuvo a cargo de la inauguración de la jornada.
Juan Carlos Sáez, director de la editorial JC Sáez Editor, miembro fundador de la Asociación de Editores de Chile e integrante del OLL, presentó su estudio 25 años de la industria del libro en Chile. En él se comprueba que en ese país, a diferencia de otros donde se carece de recursos para la adquisición de libros, el problema no es el financiamiento, sino la decisión sobre dónde y cómo se invierte el dinero del Estado, que termina, en el caso de los textos escolares, destinando cerca de un 90 por ciento de los recursos a libros foráneos o producidos por grupos extranjeros.
En contraste, el presupuesto de las bibliotecas públicas no supera la cifra de un millón 300 mil dólares anuales, una cantidad equivalente al gasto mensual de una cadena de librerías en Chile. “La biblioteca pública es el instrumento fundamental para el acceso democrático a la lectura y tiene un presupuesto ridículo. ¿Cómo no lo ven las autoridades?”, señaló Sáez.
Ambos contextos son parte de los desafíos del actual escenario del libro y la lectura en Chile y que los participantes identificaron como fruto de al menos tres grandes hechos: el golpe de Estado que vivió el país y que rompió con la historia del quehacer editorial de Chile, entonces pionero en el Pacífico Sur; la exacerbación de la implementación del sistema neoliberal; y el desplazamiento de la valoración del libro tradicional por las nuevas tecnologías.
Frente a esta realidad, Paulo Slachevsky, director y cofundador de la editorial LOM y miembro del OLL, presentó en su exposición a la Política de la Lectura y el Libro como un paso histórico que surge de la ciudadanía y que se enfrenta a desafíos complejos, como que los lectores lean, comprendan y produzcan su propio conocimiento, un círculo virtuoso producido a partir de la producción intelectual propia, la creación y traducción de libros en Chile y democratización de los accesos a la lectura.
En ese sentido, Slachevsky habló de una política que en caso de desarrollarse en todos sus puntos puede lograr cambios robustos. “Es una política que puede tener un impacto transformador en la sociedad, abriendo la posibilidad de una ciudadanía que pueda a lo menos impedir los reflujos conservadores que hoy se dan en el mundo y que ayude a construir un mundo más humano y menos entregado al polo comercial y a la lógica del mercado”.
Junto a las exposiciones de Sáez y Slachevsky se desarrollaron los paneles de discusión integrados por Bernardo Subercaseaux, académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile y miembro del OLL; María Eugenia Domínguez, académica del Instituto de la Comunicación e Imagen de la misma Casa de Estudios y coordinadora académica del OLL; Cristóbal Moya, miembro del Observatorio de Desigualdades de la Universidad Diego Portales e investigador especializado sobre prácticas lectoras; Lorena Fuentes, socióloga investigadora del mundo del libro y editora del sello Estruendomudo; Pierina Ferretti, socióloga magíster en Estudios Latinoamericanos e investigadora del mundo del libro; y Jorge Núñez, traductor y editor de la editorial Los Libros de la Mujer Rota.
Desde los paneles también se emplazó a los distintos actores a abordar una necesaria discusión en torno a la concentración editorial en la Región Metropolitana y lo que sucede en el resto del país; las autoediciones, que ya alcanzan entre el 13 y el 16 por ciento de las publicaciones nacionales; la eclosión de nuevas editoriales pequeñas; y los derechos autorales. La actividad finalizó con un recital de poesía a cargo de Elvira Hernández y Maribel Mora.
La primera edición del Parlamento del Libro y la Palabra del Observatorio del Libro y la Lectura, integrado por la Universidad de Chile, la Cámara Chilena del Libro y a los Editores de Chile, se realizó en octubre del 2014 y estuvo dedicada a la literatura regional e indígena. De esa primera actividad surgió un documento con recomendaciones y observaciones sintetizadas a partir de las jornadas de discusión, el que finalmente fue incorporado en la redacción final de la Política.
(Tomado de Universidad de Chile –María Jesús Ibáñez, periodista VEXCOM–, abril de 2017).

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