La Universidad mexicana

Escribe en esta edición

Julieta Fierro

Sólo el 20 por ciento de los alumnos hispanos indocumentados en los Estados Unidos recibe educación universitaria. Sería un gran momento para que las universidades mexicanas de Guanajuato, Michoacán, San Luis Potosí y Puebla, que pertenecen a los estados con mayor número de mexicanos en Estados Unidos, así como la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional, y otras más, ofrecieran educación a distancia para los estudiantes que quieran cursar licenciaturas. También podrían participar las universidades de Jalisco y del Estado de México, que están ubicadas en algunos de los estados de nuestra nación que reciben el mayor número de remesas.
La ANUIES que reúne a las universidades y escuelas de educación superior, podría organizar una plataforma y convocar a las universidades de las entidades federativas para que se unieran al esfuerzo y generar licenciaturas a distancia adecuadas para alumnos mexicanos indocumentados que viven en los Estados Unidos. La ANUIES tendría que proporcionar la plataforma y organizar el trabajo conjunto de los distintos centros educativos, para que elijan a sus grandes docentes a fin de entrenarlos para impartir cursos a distancia, y que conozcan las maneras de evaluar electrónicamente a sus alumnos; es decir, que ellos provean los reactivos y las computadoras califiquen.
Este proyecto podría ofrecer, para comenzar, cursos de inglés avanzado (imprescindible para trabajar en los Estados Unidos), administración y analistas de bases de datos y computación, agentes de atención al cliente, enfermeros especializados y asistentes médicos, cajeros y contadores, trabajadores para la industria alimenticia –incluidos chefs–, trabajadores en el cuidado de niños, mecánicos automovilistas, supervisión agrícola, profesores de secundaria, arte, español, literatura hispana, historia de México, etc. Es decir carreras que forman a jóvenes en áreas en las que sí se contrata a indocumentados. El tipo de trabajos que necesitan los servicios en los Estados Unidos varía con el tiempo y el lugar, así que el tipo de cursos tendría que irse adecuando a la oferta de empleos y necesidades académicas de los alumnos.
Si los Estados Unidos les niegan educación superior a nuestros connacionales, los mexicanos se las podremos ofrecer. En general en el país del norte las conexiones a la red son veloces. Por desgracia, en México no es el caso, lo que dificulta la educación a distancia en gran número de localidades que se podrían beneficiar de estos cursos, sobre todo algunos estados de donde migran los mexicanos a los Estados Unidos, como Guerrero y Oaxaca.
Los MOOCs, massive open online courses, cursos en línea gratuitos, pueden funcionar para grupos de miles de alumnos. Invertir en este tipo de entrenamiento para pocos o muchos mexicanos costaría prácticamente lo mismo, vivan donde vivan.
Este proyecto además ayudaría a que las universidades unieran esfuerzos para tener mayor transversalidad, es decir, que se tengan confianza entre sí y los alumnos puedan estudiar algunas materias en centros educativos, ya sea de manera presencial o remota.
Las plataformas también contarían con espacios para grupos de discusión, en los que los estudiantes podrían aprender los unos de los otros a través de redes de interés y la organización de debates. Asimismo, se podrían ofrecer conferencias magistrales para empoderar a los alumnos que sufren el miedo a la deportación.
En los Estados Unidos existen las universidades Freedom, en las que los mexicanos que carecen de documentos y terminaron el bachillerato pueden estudiar. La ANUIES podría complementar los cursos que allí se ofrecen, lo que le facilitaría a los alumnos crear sus licenciaturas acorde con sus necesidades, que es algo que cada vez es más común; integrando su educación con materias de varias disciplinas. Además se beneficiarían estudiantes provenientes de países con serios problemas, como Guatemala, Honduras y Nicaragua, que acuden a las Freedom Universities; que por cierto surgieron en 1961 cuando en algunos estados se prohibía a los negros el acceso a las universidades. Incluso los grados los podrían ofrecer estas instituciones, para evitar trámites burocráticos innecesarios, una vez que las universidades mexicanas certificaran que los alumnos cursaron y aprobaron las materias.
Vale la pena señalar que las materias que imparta a distancia esta Universidad mexicana tendrían que ser evaluadas por expertos para garantizar su calidad, pues de lo que se trataría es entrenar a los alumnos con los mejores docentes y programas posibles. Existen personas generosas que ofrecen sus plataformas para subir cursos en línea, por desgracia los contenidos no siempre están sujetos a arbitraje y no todos son de alta calidad. Esta nueva universidad tendría que ser de excelencia.
Recordemos que destinar recursos para la educación de calidad es una inversión que beneficia a todos los mexicanos, independientemente de dónde estén. Educar es una gran forma de ayudar a nuestros connacionales que sufren agresiones innecesarias y que envían cantidades importantes de dinero a México. Ellos mantienen viva y pujante nuestra cultura y generan una nueva, la chicana.

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