Tiempo de sucesiones

Entre Pasillos

JOSEFINA GALLARDO

Se ha iniciado el proceso de sucesión a la Rectoría de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolita al concluir, en julio próximo, el periodo de cuatro años de Romualdo López Zárate. Casi de manera simultánea se iniciará el proceso sucesorio a la Rectoría General, al concluir, a principios de agosto, el periodo de Salvador Vega y León.

Para el caso de la Unidad Azcapotzalco, ya están apuntados cinco universitarios de los cuales saldrá la terna en unas semanas más. Los aspirantes son el doctor en física Nicolás Domínguez Vergara; el director de CyAD, Aníbal Figueroa Castrejón; el doctor en investigaciones educativas Mario Guillermo González Rubí; el director de CSH, Óscar Lozano Carrillo; el doctor en instrumentación, Luis Enrique Noreña Franco.
El proceso avanza y sigue las reglas del juego establecidas en esta casa de estudios; sin embargo, la preocupación no está en los perfiles de los aspirantes, pues todos ellos son profesores investigadores con trayectoria y estudios de doctorado, ni tampoco en el equilibrio de áreas académicas que se imparten, sino en la conformación de la Junta Directiva, que es la encargada de hacer las designaciones.
Resulta que desde enero pasado, cuando Enrique de la Garza Toledo concluyó su periodo como integrante de este órgano colegiado, se inició el trámite para designar a su sucesor –responsabilidad que recae en el Colegio Académico–. En su sesión más reciente, celebrada en abril, no designó al nuevo integrante porque ninguno de los candidatos logró los votos que se requieren. Por lo tanto, se tiene que rehacer el proceso y designarlo en su siguiente sesión, que aún no ha sido convocada.
Este hecho le ha valido una serie de críticas al rector Salvador Vega, debido a que el trimestre escolar ya inició y existen las condiciones para convocar a sesión de Colegio, pues después de la designación del titular principal se abrirán procesos para cambio de rectores en las Unidades Iztapalapa y Xochimilco. En pocas palabras, este año se renueva toda la planilla directiva central de la UAM.
Esta renovación tocó primero a la Junta Directiva, pues en sólo un año, entre abril de 2016 y 2017, el Colegio Académico la renovó, al designar a seis miembros en sustitución de aquellos que terminaron los periodos o cumplieron 70 años de edad. El caso es que la Junta Directiva debe estar integrada por nueve personalidades de gran trayectoria académica y honorabilidad personal y casi desde que inició este año sólo son ocho, mismos que ya designaron recientemente al rector de la Unidad Cuajimalpa. No obstante, para las designaciones futuras es conveniente que la Junta Directiva esté completa pues la polarización de posiciones (al ser número par) podría generar caos interno.
Al final de cuentas, son los responsables de designar a las autoridades universitarias que deberán dirigir a la institución por cuatro años, además de ser los interlocutores con las instancias externas. Su voto define rumbo y es por ello que debe funcionar como un órgano colegiado fuerte, creíble y también completo.
Casi todo los miembros de la Junta Directiva participarán por primera vez en la elección de un rector general, lo que le da una dinámica diferente a este proceso, pues hace suponer que serán sumamente críticos a la propuesta de trabajo, más allá de las filias y fobias institucionales que prevalecen y que únicamente Óscar Revilla ha tenido la experiencia de tratarlas. En muchas ocasiones se han seleccionado integrantes de la Junta Directiva con compromisos con grupos de interés dentro de la UAM.
En algunos procesos sucesorios imperaron los intereses de grupo fuertes en la UAM, y la prueba fue que por 24 años fue líder la Unidad Iztapalapa, no sólo en la designación de rectores generales, sino en la imagen externa institucional con premios y reconocimientos. Se espera que este proceso sucesorio tenga representatividad todas las Unidades académicas.
Sin duda, el perfil de la actual Junta Directiva, a pesar de que está sin todos sus integrantes, le da gran autonomía al proceso sucesorio, además de que le dibuja identidad histórica, pues algunos de ellos son egresados de sus aulas y conocen las dolencias y cualidades institucionales. El compromiso va en esta ocasión acompañado de la camiseta.
Emanuel Haro, por ejemplo, no sólo es un físico distinguido, sino que forma parte de la primera generación de egresados de la Unidad Iztapalapa; José Luis Valdés, politólogo del CISAN también es egresado de esta Unidad: Ana Rosa Pérez es egresada de la primera generación de la Maestría en Filosofía de la Ciencia de la Unidad Iztapalapa. Arturo Robledo, Rodolfo Santa María y Óscar Revilla son profesores titulares de la Unidad Azcapotzalco desde hace varias décadas. Conocen el devenir de esta universidad desde el trabajo en las aulas.
Un rasgo común de todos los miembros de la Junta Directiva es que son egresados de instituciones públicas, lo que les da una visión diferente a las necesidades de presupuesto apoyo e incluso de valores institucionales. En fin, hace falta que se incorpore el número nueve y se comiencen las carreras por las sucesiones. La UAM es una institución abierta al tiempo.

Deja un comentario