El Universo se formó por fluctuaciones del vacío

Escribe en esta edición

Julieta Fierro

El Universo se formó por fluctuaciones del vacío

Durante su discurso de ingreso a la Academia Mexicana de Ciencias el Dr. Carlos Frenk se refirió al origen del Universo. Como imaginarán hay pocas historias tan fascinantes como la del Cosmos. Durante siglos la Humanidad hizo conjeturas sobre el origen de las estrellas. Ahora gracias a los poderosos telescopios, las computadoras y sobre todo al ingenio y la curiosidad de las personas, tenemos elementos no sólo para conocer la inmensidad del espacio que nos rodea, que incluye mucho más que estrellas, sino para desmenuzar su historia.
Los investigadores en Física han descubierto que no se puede lograr el vacío perfecto, aunque se extraigan todos los átomos de una cavidad, ésta tiene partículas y antipartículas que se crean y destruyen continuamente. A esta propiedad se le conoce como fluctuaciones del vacío. De vez en cuando estas fluctuaciones son tan intensas que pueden dar origen a cantidades significativas de energía, que en parte se convierte en materia, que se expande en un proceso llamado inflación, lo cual genera un universo, como por ejemplo el nuestro. (Podrían existir otros universos, previos, posteriores o coexistentes con el propio: los universos paralelos.)
Esta liberación de energía, llamada oscura, ocurrió hace 13 mil 800 millones de años. La energía oscura es la responsable de la expansión acelerada del espacio; al medir la taza de expansión se puede calcular cuándo se inició, es decir, conocer la edad del Cosmos. El 70 por ciento de lo que existe en el Universo es energía oscura. Además de materia común, la que constituye los elementos de la tabla periódica, existe otro tipo de materia, que es mucho más abundante, se llama oscura. La materia oscura no se puede observar directamente porque no interactúa con la radiación; no absorbe ni emite luz, no la podemos ver, lo que sabemos hacer es medir su atracción gravitacional. La materia oscura se detecta porque provoca distorsión en los rayos de luz de objetos muy lejanos cuando pasan en su vecindad. Gracias a la gravedad de la materia oscura, la materia visible se puede aglomerar para formar galaxias con estrellas, planetas y algo que nos resulta fascinante, seres vivientes, con cerebros pensantes. La materia oscura constituye el 26 por ciento de lo que existe en el Universo.
El Dr. Carlos Frenk no hizo una descripción tan técnica como la que acaban de leer; es un gran orador. Comentó cómo entre más lejos vemos a los objetos celestes, los vemos como fueron, pues su luz tarda cierto tiempo en llegar hasta nosotros. Sin embargo, no podemos observar el Universo temprano, pues estaba envuelto en una especie de neblina, la luz no podía viajar grandes distancias ya que la densidad de materia era tal que la absorbía antes de que pudiera avanzar una distancia considerable. Mencionó cómo cuando el Cosmos tenía una edad de unos 380 mil años esta neblina se despejó y pudimos por fin ver esa etapa temprana.
El Dr. Frenk ha elaborado modelos del Universo a gran escala, en los que muestra cómo las fluctuaciones del vació formaron materia oscura cuya densidad y temperatura no fueron homogéneas. Conforme se infló el Universo estás diferencias de densidad de materia oscura atrajeron a la materia visible creando estructuras conocidas como la telaraña cósmica dónde se forman las galaxias.
No se sabe de que está compuesta la materia oscura, por cierto tampoco la energía oscura. Existen varios laboratorios en el mundo buscando las partículas de materia oscura, que nos atraviesan continuamente sin producir ningún efecto detectable. Sin embargo, los astrónomos seguimos estudiando la materia oscura, observando como forma halos y mantiene unidas a las galaxias con sus hermosos brazos espirales, aunque no la hayamos detectado directamente.
Por cierto, el 4 por ciento de lo que existe en el universo es materia común, de la que estamos hechos nosotros y las estrellas. La radiación electromagnética es sólo el 0.005 por ciento de lo que existen en el Universo. Gracias al estudio de la luz y otras ondas, que son lo menos abundante del Cosmos, conocemos el 99.995 por ciento restante.
En fin, el Universo sigue guardando infinitos secretos, pero ya sabemos mucho más de lo que se conocía cuando comenzó este siglo.

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