Expertos de la U de Stanford cuestionan la decisión de salir del Acuerdo de París

Universidad en el mundo

ESTADOS UNIDOS

Devon Ryan

El presidente Trump anunció la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París sobre Cambio Climático. Cuatro Académicos de la Universidad de Stanford discuten las implicaciones de esta decisión.
Después de mantener al mundo en suspenso, el presidente Donald Trump anunció el pasado 2 junio que los Estados Unidos se retirarán del Acuerdo de París sobre Cambio Climático, negociado por 195 países en 2015 para limitar y reducir el calentamiento global. Solamente dos países, Nicaragua y Siria, no están actualmente adheridos a este Acuerdo.
Expertos de la Universidad de Stanford que han trabajado directamente en el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, o que tienen experiencia específica sobre medio ambiente y leyes internacionales, ofrecen perspectivas serias sobre la decisión de la Administración y su impacto en la política global y el medio ambiente.
¿Cuál es su reacción a esta decisión?
Chris Field: mi reacción principal es de profunda tristeza. Es profundamente frustrante ver a mi gobierno aumentar conscientemente los riesgos del cambio climático para los niños y los ancianos, para las ciudades y las granjas, para los pobres y los ricos, para los negocios y la Naturaleza. Y esto es muy trágico: ver que la Administración abandona la mejor senda para hacer a Estados Unidos la nación líder, económicamente, tecnológicamente y moralmente, del Siglo 21.
Kathering Mach: Las oportunidades de energía limpia continuarán creciendo, irreversiblemente. Los mares seguirán aumentando, sin descanso. Culpar y avergonzar a otros países, y poner excusas, podría ser una mezquina tentación. Es también un mal negocio y pobreza de gobernanza, y no mantendrá controlados los riesgos climáticos. Abandonar el sitio de los Estados Unidos en la mesa pone a los estadounidenses y al mundo –a todos nosotros– atrás, no adelante.
Noah Diffenbaugh: Independientemente de la política, la Ciencia es clara en que dar marcha atrás en nuestro compromiso de reducir las emisiones pone en mayor riesgo la seguridad y la protección de los norteamericanos. Sabemos que el calentamiento global ya ha ocurrido y está impactando ya a los ciudadanos a través de crecientes riesgos de eventos extremos como ondas cálidas, fuertes aguaceros, sequías intensas y oleadas de tormenta. Y sabemos que Estados Unidos ha jugado un gran papel en causar ese calentamiento global. Somos responsables por cerca de la cuarta parte de todas las emisiones de carbono, y estamos entre los emisores más altos, particularmente con base en el per cápita. Porque Estados Unidos es como una gran rebanada del pastel de las emisiones globales, dar marcha atrás de nuestros compromisos para reducir las emisiones hará más lenta la proporción en la cual el mundo puede estabilizar el sistema climático, aumentando así los riesgos del cambio climático aquí en Norteamérica. Esta afirmación no es materia de política, es una característica fundamental de la Física del planeta Tierra.
Michael Wara: La decisión del presidente Trump lesiona los esfuerzos internacionales sobre el clima y sobre todo la credibilidad de Estados Unidos con nuestros más importantes socios globales en asuntos críticos para cumplir una promesa de campaña a su base. La retirada es mala para los intereses de Estados Unidos, mala para las firmas de Estados Unidos y para la gente que emplean, y mala para el planeta. Sin embargo, la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París no deletreará el final de los esfuerzos internacionales del clima; en verdad, todos los signos apuntan a redoblar los esfuerzos para reducir las emisiones del gas de efecto invernadero por otras naciones y, no incidentalmente, por estados y comunidades dentro de los Estados Unidos que conocen por experiencia que las soluciones de energía limpia al cambio climático crean oportunidades económicas y buenos trabajos para los ciudadanos. Tengo la esperanza, aunque un poco menos esperanzado después del reciente anuncio, de que estos esfuerzos de cooperación todavía pueden ayudarnos a todos a evitar los impactos más catastróficos del cambio climático.
¿Qué significa esta decisión para el papel de liderazgo de California en establecer políticas climáticas?
Wara: Ahora, el papel de California como un líder nacional e internacional sobre soluciones de energía limpia y clima es más importante que nunca. Estoy esperanzado en que el estado, junto con jurisdicciones asociadas, en respuesta a las acciones del Trump, volverá a comprometerse con los esfuerzos sobre el clima y seguirá demostrando a escala cómo crear una sociedad más próspera y sostenible que no ponga en riesgo la seguridad del planeta y la generación futura. Todo apunta a esto en el liderazgo de California como una oportunidad para establecer un papel de liderazgo tanto en términos de innovación tecnológica como de política climática.
¿Esta decisión introduce incertidumbres para otros países?
Mach: El Acuerdo de París es un triunfo de la cooperación global. Proporciona un punto de partida crítico y una ruta para que se muevan las respuestas al cambio climático. Sus acercamientos, de muchas maneras definidos por Estados Unidos. Eludir nuestro papel en el Acuerdo es perjudicial para la seguridad, el bienestar y la prosperidad económica de los estadounidenses, e introduce incertidumbres notables en la escena climática internacional. En años recientes, las emisiones estadounidenses han ido cayendo a medida que los empleos y la economía han ido creciendo. Vigilar los daños del clima requiere construir un sistema vibrante y limpio para el siglo 21, en lugar de aferrarse a las tecnologías de siglos pasados y tratar a nuestra atmósfera como un vertedero de basura.

* Chris Field es director del Instituto Stanford Woods para el Medio Ambiente; profesor en la Escuela de Ciencias de la Tierra, Energía y del Medio Ambiente y el Departamento de Biología y miembro del Precourt Institute for Energy. Katharine Mach es investigadora científica en la Escuela de Ciencias de la Tierra, Energía y Medio Ambiente y directora de Stanford Environment Assessmente Facility. Noah Diffenbaugh es profesor de la Escuela de Ciencias de la Tierra, Energía y Medio Ambiente y miembro del Stanford Woods Institute for the Environment. Michael Wara es un profesor asociado de Derecho, en la Escuela Stanford de Derecho y un afiliado de Stanford Woods Institute for the Environment.

(Tomado de Universidad de Stanford –Devon Ryan–, junio de 2017).

Deja un comentario