Celulares y alfabetización

Escribe en esta edición

Julieta Fierro

Algunas universidades tienen programas en los que profesores y alumnos acuden, de manera voluntaria, a comunidades poco favorecidas para enseñar a leer y escribir a quienes no dominan esta habilidad.
Estoy convencida de que ahora los programas de alfabetización para adultos tienen una gran oportunidad de ser más efectivos gracias al deseo de las personas de comunicarse por medio de mensajes empleando sus teléfonos celulares. El motivo es que en general es más sencillo hablar que leer y escuchar y su equivalente, escribir lo propio y leer lo ajeno. Si enseñamos a textear a los adultos, no estarán preocupados por tener letra bonita sino por el acto de comunicar. Si aprenden a escribir, aprenderán a leer, y si aprenden a leer aprenderán a aprender.
Recuerdo que hace años un gobernador hizo un esfuerzo inmenso para alfabetizar a toda su población y lo logró. Dos años después cuando se realizó un estudio sobre los resultados de esta gran campaña se descubrió que a las personas que habían aprendido a leer se les había olvidado. Se debió a que no practicaron; ya que no contaban libros ni revistas.A mi me sucedió algo similar, con enormes esfuerzos estudié japonés y años después ya no me acordaba de casi nada; en México era difícil conseguir documentos en ese idioma, deje de usarlo y se me olvidó.
Durante una estanciaen el Banco Mundial, asesorando a países pobres de África en materia de educación; recuerdo haber leído un folleto de cómo algunas naciones de ese continente,dónde trabajaron misioneros protestantes, los feligreses aprendieron a leer. Resulta que para esa religión es un deber leer la Biblia, como no disponían de libros suficientes, los pastoressubieron una versión simplificada de ese texto a los teléfonos celulares.
El deseo de comunicar es importante. Los adultos mayores pueden aprender a escribir por medio de sus teléfonos, no sólo empleando el alfabeto sino el gran número de nuevas aplicaciones que les permiten enviar imágenes en movimiento acompañadas de textos. Aprenderán de manera más sencilla porque se divertirán y sobre todo porque desde la primera clase notarán cómo pueden aplicar lo que se les enseña. Si aprenden a escribir mensajes y se los contestan, tendrán una gran motivación para leer y con la práctica aprenderán a entender textos cada vez más elaborados. Es más fácil aprender cuando uno entiende y siente que lo que aprende lo puede emplear de inmediato de varias maneras.

Los instructores les podrán enseñar a sus alumnos a buscar textos en sus teléfonos que les interesen y a consultar en línea las palabras que desconocen y así ingresar al círculo virtuoso de la lectura automática por placer.Una vez que sepan escribir textos en formato electrónico es más probable que se animen a practicar la escritura en papel.
Los celulares les abrirían las puertas a los adultos mayores a las nuevas tecnologías. Ya que se animaría a embarcarse para crear una red de amigos electrónicos, lo cual les ayudaría a tener una mejor calidad de vida, pues un motivo de depresión de personas de la tercera edad es el aislamiento.
Desde luego si el uso de celulares está acompañado por los libros del INEA y de las bibliotecas públicas de sus comunidades será más sencillo que las personas hagan de la lectura un hábito con todas las virtudes que implica.

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