Los planetas extrasolares

Escribe en esta edición

Julieta Fierro

Es posible que los lectores hayan escuchado en los medios sobre los descubrimientos de nuevos planetas fuera del sistema solar, los exoplanetas. Para los astrónomos se trata de algo extraordinario.
Grandes pensadores científicos, como Giordano Bruno, pensaban que existían otros mundos que giraban en torno de estrellas distintas al Sol; a Bruno sus ideas le costaron la vida, fue quemado en la hoguera.
Aun el siglo pasado había astrónomos que consideraban que el Sistema Solar podría ser único ya que la búsqueda de otros mundos había sido infructuosa. Hasta que finalmente el poder de las computadoras y las observaciones minuciosas permitieron descubrir los primeros.
En general una estrella solitaria sigue una órbita más o menos recta. En cambio si tiene una compañera, que puede ser una estrella o un mundo, su trayectoria se ve ondulada, debido a que la acompañante la atrae hacia un lado y después hacia el otro. Gracias al estudio de este tipo de movimientos se han descubierto más de 4 mil planetas extrasolares.
Ya en este siglo se construyó el telescopio espacial Kepler, para estudiar los tránsitos de los exoplanetas cuando pasan delante de su estrella. Al hacerlo absorben parte de su luz. Dependiendo de la cantidad de luz que absorben se puede estimar su tamaño, así como determinar si tienen anillos.
¡Existe un súper Saturno 200 veces más grande que el nuestro! La luz que absorben los exoplanetas también indica si tienen atmósfera y de qué está compuesta.
Algo que los astrónomos quieren saber y que también propuso Giordano Bruno es la posibilidad de existencia de vida extraterrestre. En la Tierra, toda la vida requiere de agua líquida, así que algunos de los mundos más notables que se han descubierto son los que están a una distancia tal de su estrella que permiten tener atmósferas cuya presión mantiene el agua en estado líquido. Se han encontrado más de diez con estas características.
Al inicio se buscaron exoplanetas en torno de estrellas brillantes, porque es más sencillo analizar astros muy luminosos que los débiles. Sin embargo, poco a pocos se fueron descubriendo planetas con agua en torno de las estrellas más pequeñas, las enanas rojas. Estas estrellas viven mucho más que el Sol, si tuvieran planetas con vida tendrían más tiempo para evolucionar y ser capaces de desarrollar una civilización. Las estrellas enanas rojas son mucho más abundantes que el resto, a la naturaleza le es más sencillo formar objetos pequeños que grandes, se requiere menos materia.
Existen millones de enanas rojas cercanas a la Tierra. Así que ahora se están construyendo telescopios especiales para analizarlas y descubrir si tienen compañeras, incluso uno estará en México, es parte del Proyecto Saint-Ex, en honor del autor de El Principito, Antoine de Saint-Exupery.
Cuando Copérnico propuso que la Tierra giraba en torno al Sol, y Galileo probó su idea, se provocó un escándalo, ya que se demostró que no estábamos en el centro del Universo. Ahora ya sabemos que nuestro sistema solar es uno de miles, comprobamos una vez más que no somos nada especial.

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