Fluir para estudiar feliz

Escribe en esta edición

Julieta Fierro

En uno de los discursos que impartió el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, la conclusión fue que deseaba que los alumnos aprendieran a aprender y fueran felices en el proceso.
En mi caso sentí una sensación de alivio y de libertad cuando aprendí a aprender. En cuanto supe cómo, comencé a entrenarme sola en habilidades tan disímbolas como crear un jardín de rosales, dominar la cocción con una arrocera, o más recientemente a jugar con mi nieto mientras le hablo en francés. Además, los medios electrónicos me han ayudado a aprender lo más importante de mi profesión, la ciencia actual. Así que no podría estar más de acuerdo con el secretario Nuño. Dada la rápida evolución del conocimiento y la manera en que cambia la oferta laboral, todos tenemos que saber actualizarnos, y si conocemos la forma en que aprendemos por nuestra cuenta, sobre todo empleando los medios electrónicos, podremos habituarnos a ponernos al día con relativa facilidad.
Después de escuchar el discurso del secretario Nuño, me pregunté que debería de hacer para que mis alumnos estuvieran contentos mientas aprenden. Consulté a Luis Rayo, un experto en felicidad. Me mencionó que lo actual se llama flow, fluir en inglés. Se trata de una propuesta del psicólogo Mihály Csíkszentmahályi; quien descubrió que las personas están más contentas cuando se enfrentan a retos que está un poco por encima de sus habilidades; pues logran una sensación de exaltación que bautizó como flow.
Luis Rayo es economista, egresado del Instituto Tecnológico Autónomo de México y profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Utah, en Estados Unidos, ha descubierto que la felicidad es pasajera y que nuestro nivel de felicidad depende de con qué la comparemos. Ha estudiado que los factores que producen felicidad son el prestigio, la familia, los amigos y el altruismo. Además que en general las personas están más contentas cuando están trabajando. (En este texto sólo he esbozado de manera simplificada los trabajos del Dr. Rayo). He tratado de incorporar este conocimiento en mis clases, incluyendo temas interesantes, demostraciones novedosas, impulsando a mis alumnos para que se sientan orgullos de entregar tareas creativas de las que se sientan orgullosos y los he impulsado a trabajar en equipo.
También he tratado de aplicar el concepto de fluir en mi práctica docente. Para explicarme de que se trata he pensado en ejemplos de la vida cotidiana. Uno es lo que experimentarían los integrantes de un equipo de futbol de la segunda división en diversas situaciones. Si el equipo se tuviera que enfrentar a la selección de Alemania, es probable que la noche anterior al partido algunos futbolistas tuvieran pesadillas imaginando una goliza, y durante el juego estuvieran presas de pánico. Si este mismo equipo de segunda división compitiera contra un equipo llanero es probable que sus integrantes sintieran desidia o aburrimiento. En cambio si los futbolistas se enfrentaran a jugadores de primera división, cuyas habilidades estuvieran un poco por encima de las suyas, es posible que lograran experimentar esta sensación de felicidad que señala Mihály Csíkszentmahályi, al fluir durante el juego.
Las investigaciones del Dr. Csíkszentmahályi muestran un número mayor de matices que los que he señalado. Por ejemplo, indican que si la capacidad de una persona está al nivel del reto se siente confortable, o si su habilidad es moderada, se emociona ante un reto complejo. Pero la sensación de fluir, de felicidad, se alcanza cuando el reto es mayor a sus habilidades.
Así, me di cuenta que los docentes contamos con una nueva herramienta pedagógica si aplicamos los descubrimientos del Dr. Csíkszentmahályi, que se encuentran fácilmente en la red. Dicha herramienta consiste en ofrecer retos a nuestros estudiantes que estén un poco por encima de sus habilidades, así no sólo aprenderán, sino se sentirán felices durante el proceso.
Comprendo que proponer retos interesantes no es trivial, ya que cada alumno posee habilidades distintas y tiene intereses diversos. Por lo tanto para lograr que nuestros estudiantes fluyan mientras aprenden tendremos que exponerlos a retos variados para que sientan que disfrutan al mejorar sus habilidades.
Al leer a Csíkszentmahályi he comenzado a buscar retos difíciles, pero no inalcanzables, y me he sentido feliz; así que esta es una invitación a mis lectores a que asuman retos interesantes.

Deja un comentario