Cultivos y agua salobre

Escribe en esta edición

Julieta Fierro

La necesidad de aumentar la cantidad de cultivos es fundamental puesto que se estima que la población mundial aumentará de 7 600 millones de habitantes a 8 600 millones para el año 2030 y a 9 8000 millones en el 2050.
Para que crezcan las plantas se necesita agua. El agua potable es cada vez será más escasa. No sólo está aumentando el nivel de los mares, invadiendo zonas fértiles, sino que fuentes de agua dulce están acrecentando su contenido de sal por algunas prácticas inadecuadas de cultivo. La cantidad excesiva de sal no permite que se desarrolle la vida. Por eso se utiliza la sal para conservar alimentos, desde la cecina hasta las aceitunas y los quesos; el exceso de sal no permite que crezcan bacterias y hongos que descomponen la comida.
Gracias a la ingeniería genética ahora se han desarrollado variedades de arroz, que es el grano más demandado del mundo, que puede crecer en agua salobre. Las plantas que se desarrollan en las lagunas costeras,como las de los manglares tienen varios mecanismos para sobrevivir en condiciones tan adversas. Algunas poseen raíces que repelen la sal; otras poseen mecanismos para colocar la sal que extraen del agua entre las paredes de la células de las hojas y otras forman vejigas dónde la almacenan. Por fortuna se han descubierto los genes que facilitan este proceso y se han transferido al ADN del arroz generando variedades que pueden crecer en agua salobre y producen granos que saben igual y tienen las mismas propiedades alimenticias que el producido por la planta original.
Estas variedades nuevas de arroz sólo crecen dentro de invernaderos, dónde la humedad ambiente es de 45% y salinidad es unas tres veces mayor que la de una sopa enlatada. No podrían sobrevivir en los campos de cultivo, dónde la humedad ambiente puede bajar a 5% y están expuestas a insectos, hongos y microbios dañinos. Sin embargo la investigación muestra que estas plantas algún día se adaptarán a condiciones adversas. Este tipo de desarrollos puede ser la diferencia entre tener que importar o producir suficientes alimentos para la población partiendo de plantas nativas.
Para que las plantas crezcan sanas es necesario cuidar el fitobioma; es decir será imprescindible analizar la manera en que las plantas interactúan con los microorganismos, las plagas y los nutrientes. Por ejemplo, ahora se pueden producir semillas de maíz cubiertas con una película de microbios que las ayudan a absorber alimentos y a defenderse de ciertas plagas. Sin embargo cada región posee un suelo distinto y variedades de plagas particulares que a su vez evolucionan. Así que trabajar de manera industrial para producir semillas mejoradas debe ser un proceso continuo.
Me gustaría saber que en todas las universidades públicas mexicanas, en particular las de los estados más pobres, se hiciera investigacióncientífica, no sólo localmente , sino apoyándose en los Laboratorios Nacionales. Comprendo que algunas universidades públicas tienen problemas presupuestales y políticos que les impiden crecer académicamentecomo debieran y me encuentro totalmente incapacitada para proponer soluciones para fortalecerlas. Sin embargo sé que si no hay investigación básica, no hay desarrollos tecnológicos ni innovación, necesarios para construir estados de vanguardia, capaces de solucionar sus problemas, en particular la producción de alimentos en un mundo con clima cambiante.

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