Emeritazgo del Conacyt para siete investigadores nacionales

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El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) reconoció con el emeritazgo a siete investigadores nacionales, durante una ceremonia efectuada recientemente en el auditorio de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), donde también se dio la bienvenida a la cuarta generación de Cátedras Conacyt.
A continuación los nombres de las personas que recibieron sus respectivas distinciones:
Ana Flisser Steinbruch, Benigno Omar Guerrero Orozco, Enrique Modesto de la Garza Toledo, Eusebio Juaristi Cosío, Francisco José Sánchez Sesma, Jorge Daniel Carlos Canto Illa y Michel Edmond Hendrickx Reners.
Las personalidades reconocidas ofrecieron un breve testimonio de sus respectivas carreras científicas y recibieron un diploma y un fistol del director general del Conacyt, Enrique Cabrero Mendoza, y del presidente de la AMC, José Luis Morán.
Cabrero Mendoza dijo en su discurso que con la cuarta generación de Cátedras Conacyt, conformada por 219 jóvenes investigadores, el programa llega a mil 295 catedráticos distribuidos en el país.
Destacó que el 42 por ciento del total de los catedráticos son mujeres, que las Cátedras vigentes se encuentran asignadas en 827 proyectos institucionales, lo que representa un 35.96 por ciento de incremento anual promedio en el número de proyectos autorizados.
En lo referente al impacto regional de las Cátedras, Enrique Cabrero destacó que desde su conformación en 2014, este programa se dividió en tres grandes regiones, de acuerdo con sus fortalezas institucionales en materia de ciencia y tecnología, y son las siguientes:
Región Uno.- Está conformada por Baja California, Coahuila, Ciudad de México, Guanajuato, Jalisco, Estado de México, Morelos, Nuevo León, Puebla, Querétaro y Sonora.
Región Dos.- La integran Aguascalientes, Chihuahua, Hidalgo, Michoacán, San Luis Potosí, Sinaloa, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y Yucatán.
Región Tres: Comprende Baja California Sur, Campeche, Colima, Chiapas, Durango, Guerrero, Nayarit, Oaxaca, Quintana Roo, Tlaxcala y Zacatecas.
El 55 por ciento de los catedráticos se encuentra ubicado en la Regiones Dos y Tres, mientras el 45 por cientos restante se halla en la Uno. Aunque la Ciudad de México cuenta con el mayor número de catedráticos (193), se ha logrado la presencia en todas las entidades del país”, indicó el responsable de la política científica del país.
De las mil 76 Cátedras asignadas en el periodo 2014-2016, el 75 por ciento de los catedráticos pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores. De acuerdo con los resultados recién publicados, para 2018 esta cifra estaría cerca del 79 por ciento.
“Cabe resaltar, apuntó Cabrero, que el 46 por ciento de los catedráticos han publicado en revistas indexadas en SCOPUS, a partir del año siguiente de su incorporación en Cátedras Conacyt”.
En su mensaje a los investigadores de la cuarta generación de Cátedras Conacyt, Enrique Cabrero dijo que “los científicos, incluyendo a esta nueva generación, tenemos que poner el ejemplo en este país convulsionado por problemas de corrupción y desigualdad.
“Confiamos en que desarrollarán esta alta encomienda con profesionalismo y responsabilidad, persiguiendo la verdad como el fin último en beneficio de la ciencia y el desarrollo de nuestra sociedad”.
En su calidad de anfitrión, el presidente de la AMC, José Luis Morán, reconoció como un esfuerzo particular el que realizó el Conacyt y una buena idea de conjuntar a los investigadores consolidados del Sistema Nacional de Investigadores y jóvenes que están iniciando su carrera científica.
Aprovechó para explicar brevemente lo que es la AMC y las labores que lleva a cabo con sus diferentes programas. Asimismo, reflexionó ante los 300 investigadores presentes en el evento sobre los hechos ocurridos hace unos días a causa del terremoto, “un evento geológico que tiene en alerta al país”.
Morán expresó que situaciones de esta naturaleza “nos invitan a pensar en que debemos ser más precavidos y como científicos estamos obligados a ofrecer nuestra ayuda, ideas y propuestas sobre varios aspectos que tienen que ver con desastres, y con entender mejor a nuestra naturaleza en la que ocurren fenómenos globales”.

Reporte de los sismos

Los dos recientes terremotos ocurridos en México, el 7 y 19 de septiembre, se produjeron en la placa geológica de Cocos, en el sitio donde comienza su caída bajo la placa Norteamericana. El Servicio Sismológico Nacional localizó el epicentro del segundo sismo a una profundidad de 57 kilómetros, a una distancia de 120 kilómetros de la ciudad de México.
En una nota publicada el pasado 20 de septiembre en la sección noticias y comentarios dela revista británica Natura, se menciona que si bien los grandes terremotos pueden aumentar el riesgo a largo plazo de la actividad sísmica, transfiriendo el estrés dentro de la corteza terrestre a fallas geológicas adyacentes, todavía no se puede establecer si ambos sismos están vinculados.
Este tipo de transferencia de estrés estático suele ocurrir sólo en un radio de tres a cuatro veces la longitud de la ruptura de la falla original, declaró Gavin Hayes, sismólogo del Servicio Geológico de Estados Unidos.
Hayes señala además que el terremoto del 7 de septiembre se dio a unos 100 kilómetros de profundidad, lo que ubica al sismo del 19 del mismo mes, cuyo epicentro tuvo lugar a 650 kilómetros de distancia de Chiapas, fuera de la zona de influencia.
Joann Stock, sismóloga del Instituto Tecnológico de California en Pasadena, dijo a Lizzie Wide, autora del texto Un insólito terremoto en México podría haber liberado presión en una brecha sísmica, que tal vez no se trate de la misma falla que cierre la brecha de Tehuantepec.
El origen de este sismo fue inusual, ya que la ruptura comenzó 70 kilómetros más abajo de la interfaz entre la colisión de la placa de Cocos y la Norteamericana, ascendiendo para detenerse a unos 40 kilómetros de profundidad.
A su vez, Vladimir Kostoglodov, sismólogo de la UNAM; declaró que se está solicitando datos a investigadores de todo el mundo que quieran estudiar este terremoto “rarísimo” y sus secuelas, pues puede ocurrir en otras zonas de subducción en el mundo y sería de gran utilidad unir esfuerzos.

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