APLAUSO Y SILBIDO

Deportivo

Por Ricardo García Estrada

• Sergio Galván opina
• Escasez de fundamentos
• Su cercanía con Rodero

Sergio chango Galván Herrera, ex ala de los burros blancos del IPN y el Poli Guinda en la época de oro del futbol americano en México, dio a conocer algunas de las fallas que detectó en el encuentro que sostuvieron hace unas semanas en el Estadio Wilfrido Massieu, los pollinos actuales y los leones de la Universidad Anáhuac México Norte (UAMN), de reciente ingreso en el circuito superior de la ONEFA.
“Existe una enorme diferencia entre el futbol de mi época y el que se practica actualmente. Por ejemplo, en mis tiempos jugábamos a la ofensiva y a la defensiva, lo que no sucede ahora a pesar de que los jugadores son de mejor estatura, potentes y rápidos, pero han olvidado lo básico: los fundamentos”.
Añadió que los corredores “llevan la pelota del lado donde los van a tacklear, jamás se la cambian de posición ante el riesgo de experimentar un fumble al intentar detenerlos sus adversarios. Esto sólo refleja, insisto, el olvido de los elementos básico de este deporte.
“En mis días de jugador era un privilegio participar a la ofensiva y a la defensiva, ya que esto nos facilitaba diagnosticar si el equipo contrario preparaba jugadas por carrera o por pase. En cambo hoy los jugadores de liga mayor desconocen la esencia del futbol americano”.
En otra de sus observaciones, Galván Herrera afirmó que los quarterbacks no realizan engaños con el balón, como lo hacían Gustavo pato Patiño, de la UNAM, y Mario Salum, del IPN, “los mejores mariscales de campo que visto”.

García, multifacético

En el partido entre la UAMN y los burros blancos, “noté que éstos tienen un multifacético quarterback, Abel Alejandro García Rosado (9), cuyo estilo me hace recordar a Guillermo chucus Olascoaga (+), un gran jugador del Poli en los años 50”.
Reveló que Olascoaga era un fullback muy fuerte que sobresalía como pasador, así como en el bloqueo y el tackleo. “En cambio en el juego que presencié hace unos días, a García no lo protegieron adecuadamente sus compañeros de línea, mostrándose erráticos en el bloqueo.
“Eso propició que penetraran sin mayores problemas defensivos del equipo de la UAMN impidiéndole movilidad a ese muchacho de grades facultades, quien sufrió cuatro capturas”.
Considera Galván que pese a contar Ernesto Alfaro, head coach de los burros blancos con un gran equipo, le cuesta mucho trabajo triunfar en encuentros difíciles al no cubrir sus muchachos los aspectos básico, elementales e indispensables de este deporte, ya señalados así como el contrabloqueo e innovaciones.

Sus recuerdos

Asimismo, Sergio dio a conocer algunos de recuerdos de finales de la década 50 y de otros años:
“Con motivo de la disputa del Clásico de 1959, entre la selección del IPN y los pumas de la UNAM, me designaron capitán y la encomienda de acudir al domicilio del presidente Adolfo López Mateos, en representación de mi equipo para llevarlo al Estadio de la Ciudad Universitaria. Me acompañó en esa misión Hugo Pagaza, tackle de la Universidad, y ambos vivimos una grata experiencia dialogando con el mandatario a bordo de su vehículo”.
Explicó asimismo que tras concluir su elegibilidad y graduarse de ingeniero en comunicaciones y electrónica en la ESIME, trabajó en la Presa Malpaso en Chiapas, donde volvió a coincidir con López Mateos:
“Eso sucedió durante la inauguración de la Presa. Al identificarme manifestó: Me dio mucho gusto verte jugar en 1959, pero más que hayas terminado tus estudios y estés trabajando en esta obra importante”.
Jugador de los burros blancos en las temporadas de 1956 y 1957, lo mismo en el Poli Guinda en 1958 y hasta 1960, bajo las órdenes de Uriel González y Jacinto Licea, respectivamente, el chango Galván participó en cuatro ediciones del Clásico de Clásicos entre la selección politécnica y los pumas.
Dos de esos duelos se desarrollaron en 1956, el primero lo perdió el conjunto de guinda y blanco, 0-17, y ganó el segundo, 27-7. Un año después se llevó a cabo otro par de enfrentamientos entre ambas escuadra. Los pupilos de Roberto tapatío Méndez (+) se impusieron en el primero, 14-6, y en el segundo no hubo vencedor ni vencido, sino un empate a 19 puntos.
En 1958 no se efectuó el tradicional choque por decisión del Politécnico, ante la negativa de la UNAM de competir con dos equipos, como lo hizo aquélla casa de estudios a través del Poli ESIME-Comercio y Poli Medicina-ESIA, que después se identificarían como Poli Blanco y Poli Guinda.
Sin embargo, en 1959 se reanudaron las hostilidades a pesar de la postura de la UNAM de mantenerse con un equipo, derrotado por la selección del IPN, 20-12, lo mismo en 1960, 12-7.

Asistente de Rodero

Sergio Galván dijo estar sorprendido por su desempeño en el Clásico de 1956 a pesar de la presencia en las filas de guinda y blanco de jugadores como Raúl Azcué, Fernando Díaz, Felipe Almeraya y Teodoro Lozano, entre otros experimentados receptores.
“Sospecho, afirmó, que Manuel gallo Rodero (+), quien era asistente de Uriel González con los burros blancos, influyó para que yo tuviera acción en ese juego. Luego, en 1968, año en que Jacinto Licea salió del Politécnico, Manuel fue designado responsable en el Instituto del futbol americano de liga mayor, invitándome a colaborar con él.
“Al principio tuve problemas para ayudarle por mi condición de responsable de tránsito aéreo en el aeropuerto de la Ciudad de México. No obstante que mi trabajo era de tiempo completo, Manuel Rodero logró que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes me autorizara salir temprano de la terminal aérea para asistirlo a partir de las 14:00”.
Con la cancelación de la temporada mayor de 1968, como consecuencia del movimiento estudiantil, el coach Rodero se alejó del IPN pero no el futbol americano, ya que en 1969 “formó en el Deportivo Miguel Alemán de la Colonia Lindavista a los cheyennes de Acción Deportiva.
“En ese proyecto Manuel Rodero me tomó en cuenta incluyéndome en su staff, así como en 1970, lo que fue y será siempre para mí un honor haber sido su asistente”.
Coach en categorías inferiores con los equipos Biología (juvenil), Medicina Rural y la ESIA (intermedia), Sergio Galván también auxilió a Licea con el Poli Guinda, en 1965, año en que este equipo conquistó su último campeonato. Ahí el chango Galván y Humberto pantojo Hernández (+) fueron los responsables de la defensiva.

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