Enderezar el camino

Entre Pasillos

JOSEFINA GALLARDO

Mientras que en la Unidad Xochimilco se abrió el proceso para elegir rector, en la Unidad Azcapotzalco se ha tenido que dar marcha atrás al suyo y se tendrá que comenzar de nuevo luego de cinco meses que concluyó el periodo de Romualdo López Zárate. La decisión de la Junta Directiva, por sí misma insólita y equivocada, de posponer esta transición tiene consecuencias en la vida institucional de alcances inusitados. Es urgente que la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) recupere el camino de la gobernabilidad de todas sus Unidades, principalmente ahora que hay nuevo timonel en la Rectoría General.

El Consejo Académico, en una sesión que concluyó tras varias horas de debate, decidió que debe reiniciarse todo el proceso de elección de rector en Azcapotzalco, ya que la legalidad del mismo está puesta en duda por la propia comunidad uamita. Así que la terna integrada por Nicolás Domínguez, Aníbal Figueroa y Mario Guillermo González ya no será, y los suspirantes tendrán que esperar y volver a convencer. No se ha limitado que vuelvan a participar quienes lo hicieron en mayo pasado, pero según se habla en los pasillo de la UAM, era una terna a modo del rector general saliente y se dejaron fuera posibles nombres con peso académico digno de ser tomado en cuenta.
Ya no está ese rector ni tampoco están todos los integrantes que conformaban entonces a la Junta Directiva, así que es previsible que el proceso avance y que la terna cambie. Del nombre que quede fuera de la lista final se podrán deducir filias y fobias, y del quinto nombre en la lista original, también.
Recordemos un poco lo sucedido: tanto el Colegio Académico como la Junta Directiva se avientan el balonazo y ninguno de estos dos órganos colegiados asume la responsabilidad de tan lamentable suceso. Según la Junta Directiva, el Consejo Académico envío una cuarteta y no quinteta al entonces rector general Salvador Vega, quien tiene entre sus funciones integrar la terna. Por este hecho, la Junta Directiva consideró que el proceso no se realizó conforme a la legislación, por lo que no validó la terna, aunque en primera instancia sí la aceptó. Luego entonces, llevan más de un cuatrimestre empantanados y, lo que es peor, lastimando el rol e imagen de los responsables de elegir a las máximas autoridades.
Se dice que le dieron prioridad a la elección del Rector General y que, incluso un integrante de la Junta Directiva (al parecer José Luis Ugalde) pidió asesoría jurídica a un despacho para blindarse de esa decisión con argumentos jurídicos. No se acercaron, en ningún momento, a la propia oficina del Abogado General de la institución lo que, a la vista de otros, eso también fue una provocación por parte de la Junta Directiva a la Rectoría General saliente.
Lo cierto es que a estas fechas, los ánimos están caldeados en la comunidad de Azcapotzalco, donde ya se expresaron grupos de estudiantes dispuestos a parar la Unidad ante la falta de respuesta de los órganos colegiados institucionales. Aunque Norma Rondero está como rectora en funciones, no tiene atribuciones para firmar documentos de la vida académica como son los títulos y algunos más correspondientes a la buena Administración institucional y al manejo de los dineros. Todo eso se ha detenido por falta de acuerdos y jaloneos entre el Consejo Académico, la Rectoría General y la Junta Directiva. Y si a esto se le suma que a nivel interno de la Junta Directiva también hay fracturas y sigue sin la designación de un integrante y que la Administración central está cambiando, pues el meollo se complica y pone en riesgo la funcionalidad de Azcapotzalco.
La resolución final es que todo volverá a organizarse, lo que significa que por varias semanas más la Unidad Azcapotzalco seguirá formalmente acéfala, con todo lo que ello implica. Sólo hay que apostarle a la paciencia de la comunidad para que participe en el proceso antes de hacer válida su convocatoria a paro.
Mientras tanto en Xochimilco ya se integró quinteta. Los suspirantes son: Luciano Concheiro, María del Carmen de la Peza, Fernando de León, Rafael Díaz y María de Jesús Gómez. El asunto es que ahora sí hubo apego a la legislación y se mandaron los cinco nombres; si lo candidatos no gustan, pues ya es otra cosa.
Esta Unidad tiene que trabajar mucho en el reforzamiento de algunas de sus licenciaturas, pues han perdido campo ante el mercado que cubren las universidades privadas. Por ejemplo, es necesario hacer un análisis del perfil de egreso que tienen los estudiantes de la División de Ciencias Biológicas y de Salud. ¿Cómo se cotizan, por ejemplo, los médicos y las enfermeras de la UAM Xochimilco en el mercado laboral?
A la Unidad Xochimilco le hace falta más difusión de sus logros institucionales; informar sobre egresados destacados y analizar sus planes y programas de estudio con una visión crítica de las nuevas condiciones sociales y económicas de su entorno.
La imagen de una institución la hacen sus egresados y no los conflictos internos. Parece que en esos sentidos tiene mucho trabajo el recién nombrado rector general Eduardo Peñalosa: gobernabilidad, imagen y seguimiento, que se deben atender ya con urgencia en la Casa Abierta al Tiempo.

Deja un comentario