La UNAM entregó once Honoris Causa

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La UNAM otorgó once Doctorados Honoris Causa

A María Francisca Atlántida Coll Oliva, María de las Mercedes Guadalupe de la Garza y Camino, Luis Esteva Maraboto, Víctor García de la Concha, Enrique González Pedrero, Jaime Mario Labastida Ochoa, Eduardo Matos Moctezuma, Leonardo Padura Fuentes, Ranulfo Romo Trujillo, Silvia Torres Castilleja y Josefina Zoraida Vázquez y Vera

Once personalidades destacadas –nueve mexicanos y dos extranjeros–, fueron galardonados con el Doctorado Honoris Causa por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en reconocimiento a sus contribuciones a las artes, las letras y las ciencias, en una ceremonia celebrada el pasado 9 de noviembre en el Palacio de Minería en la Ciudad de México.
De esta forma, el Consejo Universitario de la UNAM, presidido por el rector de la Máxima Casa de Estudios, hizo entrega de toga, muceta birrete, medalla y diploma a María Francisca Atlántida Coll Oliva, María de las Mercedes Guadalupe de la Garza y Camino, Luis Esteva Maraboto, Víctor García de la Concha, Enrique González Pedrero, Jaime Mario Labastida Ochoa, Eduardo Matos Moctezuma, Leonardo Padura Fuentes, Ranulfo Romo Trujillo, Silvia Torres Castilleja y Josefina Zoraida Vázquez y Vera.
Ante la presencia de los ex rectores Juan Ramón de la Fuente y José Narro Robles, así como de integrantes de la Junta de Gobierno y del Patronato, directores, funcionarios, académicos, alumnos y familiares de los galardonados, el rector Enrique Graue Wiechers destacó que el grupo de académicos reconocidos han honrado los valores universitarios de diversas formas y en distintas circunstancias.
“Entre ellos hay geógrafos, arqueólogos, historiadores, ingenieros, filólogos, escritores, estudiosos de las sociedades y de la ciencia política, astrónomos, poetas, novelistas y neurocientíficos. Algunos forman parte de nuestro personal académico y quienes provienen de otras instituciones de educación superior y de otras latitudes”, señaló el rector de la UNAM.
Señaló que las universidades como fuentes de generación y transmisión del saber, como preservadoras de la libertad y como difusoras de la cultura, reconocen en ceremonias como esta los valores más importantes sobre los que debe erigirse cualquier sociedad, de ahí su importancia.
“Esta ceremonia rebasa los muros de la universidad, porque en una sociedad global en donde permea la intolerancia, la violencia y la incomprensión, reconocer el estudio, la búsqueda incesante de la verdad y la defensa de la libertad como valores a ser honrados, convierten a este evento en un aliento de esperanza”, consideró.
A nombre de los nueve mexicanos reconocidos, la historiadora Josefina Zoraida Vázquez y Vera señaló en su discurso que aunque en el presente nos invade una atmósfera de desolación ante las amenazas externas y los problemas internos –como corrupción, violencia, abusos y conflictos electorales–, mismos que hacen afirmar a algunos que este es el peor momento de nuestra historia, hemos enfrentado problemas peores.
Tal es el caso del periodo que he estudiado durante muchos años, entre 1821 y 1848, en especial los años críticos de 1845 al 1848, cuando en medio de discordias internas, el país en bancarrota y sin un ejército profesional, México enfrentaba dos amenazas externas: la conspiración española para establecer una monarquía y el expansionismo norteamericano que había anexado Texas y que buscaba anexar Nuevo México y California, recordó.
La especialista en Historia de la educación e Historia política y diplomática de México, apuntó que en vista de que en estos momentos es necesario crear un ambiente de confianza, se tienen que recordar aquellos casos en los que se ha tenido éxito, entre ellos, “la hazaña de nuestra universidad” ante el crecimiento demográfico, que en 1950 tenía tan solo 24 mil estudiantes, para 1960 contabilizaba 58 mil 500 alumnos, una década después ya eran 106 mil, para el año 2000 albergaba a 276 mil universitarios y hoy son 350 mil sus estudiantes.
“La vida es problemática y las instituciones enfrentan siempre problemas, pero todos estamos orgullosos de los esfuerzos de la UNAM y de sus resultados, ejemplos como este deben servir para enfrentar los retos del presente, esperemos que nuestros egresados y nosotros, que hemos sido distinguidos, podamos seguir contribuyendo a las soluciones”, destacó Vázquez y Vera.
En tanto, Víctor García de la Concha, actual director honorario de la Real Academia Española, dirigió unas palabras en representación de los académicos extranjeros distinguidos: “el agradecimiento de Leonardo Padura Fuentes y el mío es tan largo y profundo que el corazón sólo alcanza a balbucear muchas gracias, somos conscientes de que a quien en realidad la universidad quiere rendir homenaje es a la lengua española a la que servimos”.
Vemos también en nuestra investidura un gesto simbólico del servicio que México y la UNAM vienen prestando a lo que don Ramón Meléndez Pidal llamó “la más soberbia extraordinaria aventura de la historia cultural universal”, hablo de la unidad del español, manifestó el galardonado.
Señaló también que el español, a decir de Carlos Fuentes, es la de la rebelión y la esperanza y es ejemplo de las diversidades extendidas desde Alaska a la Patagonia. Por ello, cuestionó qué tan válido es que en Estados Unidos, en donde esta lengua es hablada en tres cuartas partes de su territorio, se le considere un idioma extranjero y se quieran levantar muros.

Quiénes son los galardonados

María Francisca Atlántida Coll Oliva es doctora en Geografía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y reconocida como pionera en el análisis de la geomorfología litoral del Golfo de México. La también emérita del Instituto de Geografía ha dedicado más de cinco décadas a realizar estudios de la geomorfología económica: agricultura, industria, minería, geografía histórica de México y geografía de los servicios. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).
María de las Mercedes Guadalupe de la Garza y Camino es investigadora emérita del Instituto de Investigaciones Filológicas y del SNI. Ha dedicado su vida a indagar la historia de las religiones, de los grupos indígenas mesoamericanos, las religiones náhuatl y maya, el arte prehispánico, la ética y bioética. Cuenta con 27 libros, 15 de autoría única y 12 como coautora, editora o coordinadora.
Luis Esteva Maraboto es reconocido a nivel mundial como precursor del análisis de peligro y riesgo sísmico y uno de los primeros investigadores en explorar el papel de la Teoría de Probabilidades en la Ingeniería sísmica. En 1967 elaboró el primer conjunto de mapas de peligro sísmico uniforme de la República Mexicana, con información probabilística. Sus criterios fueron adoptados a nivel internacional. Es emérito del Instituto de Ingeniería.
Víctor García de la Concha es filólogo y doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Oviedo. Ha dirigido el Instituto Cervantes, la Asociación de Academias de la Lengua Española y la Real Academia Española, de la que actualmente es director honorario.
Enrique González Pedrero es investigador del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias. Fue director de la Escuela Nacional de Ciencias Políticas y durante su gestión esta entidad se elevó a la categoría de Facultad. Se ha desempeñado, entre otros cargos, como director del Fondo de Cultura Económica y embajador extraordinario de México en España, por lo que el gobierno de esa nación le confirió la Condecoración de la Orden al Mérito Civil en Grado de Gran Cruz.
Jaime Labastida Ochoa es poeta, ensayista, filósofo y actual director de la Academia Mexicana de la Lengua. Es doctor en Filosofía por la UNAM y muchas de sus obras han sido traducidas al inglés, francés, portugués, alemán, polaco, coreano y serbio. También ha realizado una extensa labor en el periodismo y la difusión de la cultura.
Eduardo Matos Moctezuma es arqueólogo por la Escuela Nacional de Antropología e Historia en donde ha sido catedrático por más de 30 años, doctor en Ciencias Antropológicas por la UNAM e investigador emérito del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Ha intervenido en diversos sitios arqueológicos y sus aportaciones más importantes son respecto al Templo Mayor, en la ciudad de Tenochtitlan; la Tula prehispánica, colonial y moderna, y Teotihuacán.
Leonardo Padura Fuentes es narrador, novelista, periodista, guionista de cine, crítico y ensayista, sus trabajos se han traducido a alrededor de 18 idiomas. Es licenciado en Filología por la Universidad de La Habana y ha recibido como reconocimiento a su trayectoria el Premio Nacional de Literatura de Cuba 2012, además del Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2015, entre otras distinciones.
Ranulfo Romo Trujillo es investigador del Instituto de Fisiología Celular desde 1989 y se le considera el primero en demostrar las relaciones causales entre la actividad neuronal y la experiencia consciente. Sus contribuciones científicas han permitido avanzar en el entendimiento de cómo el cerebro genera las sensaciones y las convierte en percepciones, memoria y toma de decisiones. Ha publicado más de 160 trabajos considerados piezas fundamentales en la neurología y psiquiatría modernas.
Silvia Torres Castilleja es uno de los pilares de la astronomía mexicana contemporánea y una de las investigadoras del país con mayor prestigio y reconocimiento internacional. Sus trabajos en el campo de la determinación de las condiciones físicas en nebulosas gaseosas son referencia obligada en esa área. Es presidenta de la Unión Astronómica Internacional.
Josefina Zoraida Vázquez y Vera es doctora en Historia por la UNAM y la Universidad Complutense de Madrid, así como investigadora emérita del SNI, especialista en la historia de la educación y la historia política y diplomática de México. Ha sido directora del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México y profesora visitante en la Duke University, la Universidad de Texas, la Goethe Universität Frankfurt, la Universidad de Florencia y la Universidad de California en Berkeley.

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