Migrantes climáticos: Las consecuencias directas del calentamiento global

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CHILE

De acuerdo con el último informe anual sobre los impactos del aumento de la temperatura del planeta, de la prestigiosa revista médica británica The Lancet, al menos 4 mil 400 personas han debido migrar debido al cambio climático. Los expertos señalan que es necesario realizar estudios en Chile para determinar si existe población en riesgo en las zonas costeras y, a partir de ello, tomar las medidas necesarias.
No existe un consenso respecto a la definición de migrantes climáticos. Es más, hay quienes hablan de refugiados o desplazados climáticos. Lo cierto es que, actualmente, es un problema que concierne a toda la población mundial y que ha tenido sus efectos principalmente en las Islas Carteret del Pacífico Sur, los estados de Alaska y Luisiana en Estados Unidos, y los Estados Federados de Micronesia y Tuvalu, en Oceanía.
En América Latina existe un archipiélago en la costa noreste de Panamá que también está sufriendo estos efectos y probablemente su población tendrá que desplazarse.
El oficial de Asuntos Ambientales de la División de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos de la Comisión Económica para América Latina, José Javier Gómez, explica la diversidad conceptual que existe para distinguir un mismo fenómeno. “Generalmente los refugiados son personas que tienen que desplazarse temporalmente, pero que muchas veces –cuando cambian las condiciones en los lugares de origen–, pueden volver. Mientras que una persona que se desplaza o migra por temas climáticos no puede realmente volver a su lugar de origen porque no hay condiciones de habitabilidad”, detalló el experto.
Actualmente, según la última publicación de la revista británica The Lancet, se estima que al menos 4 mil 400 personas han debido migrar debido al cambio climático. Sin embargo, algunas proyecciones, como las de la Organización Internacional de las Migraciones, plantean que al año 2050, serán cerca de 200 millones las personas catalogadas como migrantes ambientales.
Para el académico del Departamento Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales e investigador del Proyecto de Psicología para el cambio climático, Rodolfo Sapiains, de la Universidad de Chile, las proyecciones de los estudios realizados son “bastante consistentes” ya que, en el escenario actual, existe un aumento en la población mundial y, por lo tanto, “se habitan lugares que son de por sí riesgosos como el borde costero en zonas bajas. En la medida en que más gente vive ahí, se incrementa la posibilidad de que eventos asociados o incrementados por el cambio climático puedan hacer que más gente tenga que dejar el lugar donde vive”.
El profesor Sapiains, además, señaló que “Chile es uno de los países más vulnerables al cambio climático” y una de las preocupaciones es la gran cantidad de población que habita en las zonas costeras, donde existe un riesgo que será manejado según los recursos que se predispongan.
“Dentro de Chile, las personas que tienen más posibilidades económicas, redes sociales, capital social, van a tener mayores posibilidades de enfrentar una situación adversa, que personas que viven en situación de pobreza. Entonces la variable climática es una sola, pero hay otras que también hay que considerar”, dijo, agregando que es necesario “considerar seriamente la viabilidad de mantener las poblaciones allí (zonas costeras) o prepararlas para este tipo de eventualidades”.
En esa misma línea, José Javier Gómez sostiene que el aumento del nivel del mar es un “fenómeno inequívocamente causado por el cambio climático, no hay otra causa”. Por ello, advirtió, si no se toman las medidas adecuadas de adaptación, “por el lado del mar van a haber países que van a desaparecer y las personas van a tener que emigrar. O si son países más grandes, parte de su población va a tener que moverse hacia zonas de más altura. En el caso de Chile realmente hay que evaluar cuánta población vive en niveles cercanos en cotas bajas, porque esa población va a estar en riesgo si realmente no se hacen las infraestructuras necesarias u otro tipo de medidas”.
Sin embargo, además del aumento del nivel del mar, existen otras variables de migración climática como las inundaciones fluviales y las sequías. De acuerdo con las proyecciones, estos fenómenos se van a producir en sectores donde antes no se producían. Así como –de mantenerse las condiciones de contaminación actual– las precipitaciones podrían disminuir desde la séptima región del Maule hacia el norte, donde se podría ver afectado el trabajo agrícola y podría, eventualmente, ocurrir un desplazamiento de la agricultura hacia el sur.
En relación con los cambios fluviales, se podría generar un aumento en los caudales de los ríos en épocas en que antes no ocurrían. Sin embargo, todo esto depende de las medidas que se tomen para evitar o mitigar los efectos.
Los expertos plantean que todas estas situaciones son evitables y dependen de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial, además establecer políticas de adaptación al cambio climático con un enfoque de prevención. “Cuando hay países que en que existen recursos suficientes como para hacer obras de infraestructura que protejan zonas costeras, es decir, en esas zonas, la gente no va a tener que emigrar porque va a tener cierta protección”, planteó Gómez, quien además agregó que es un tema de “política de Estado”.
En esa misma línea, el profesor Sapiains aseguró que la adaptación tiene que ver con analizar “de qué manera, por ejemplo, las zonas costeras se adaptan a los eventuales impactos del cambio climático, de qué manera los agricultores, especialmente los pequeños y medianos, pero también los grandes agricultores se adaptan a la escasez hídrica”, y agrega que “el tema cambio climático va más allá de los partidos políticos y de quienes estén en el gobierno”.

(Tomado de Prensa U.Chile –Nicole Venegas–, noviembre de 2017).

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