¿Podría la demanda china tapar el agujero de la educación superior?

Universidad en el mundo

TAIWÁN

Taiwán espera que atraer a estudiantes desde más lejos, particularmente de China, ayudará a paliar su crisis de educación superior. Pero esto, a su vez, trae retos, incluyendo un compromiso de libertad académica, escribe Chris Parr.
El mercado nocturno Fengjia en Taichung es uno de los más grandes de este tipo en Taiwán. De las 6 p.m. a la medianoche, multitudes compiten con las motocicletas en las calles desbordantes de puestos en donde se vende de todo, desde el pulpo frito al más reciente teléfono móvil.
Es una multitud joven, y muchos son estudiantes universitarios. En efecto, Taichung –la segunda ciudad más poblada de Taiwán, después de la capital, Taipei– tiene diferentes universidades. No es inusual; el país tiene en conjunto cerca de 130 instituciones de educación superior si se incluyen a las de los sectores público y privado. Añada colegios junior e institutos de Ciencia y Tecnología (algunos que incluyen la palabra universidad es su título) y el número salta a 150. En 1950, sólo había siete instituciones de educación superior.
Eso ofrece a los jóvenes taiwaneses una selección de universidades tan amplia como la serie de xiaochi (bocadillos calientes) de Fengjia. Pero mientras quienes van a ese mercado se tienen que codear unos con otros para llegar su puesto favorito de leche frita, la educación superior es algo mucho más que un comprador en el mercado. De acuerdo con el CIA World Factbook, la tasa de fertilidad en Taiwán es de 1.12 niños por pareja, lo que sitúa al país en el puesto 156 de los 158 países que figuran en la lista en 2016, con sólo Macao y Singapur clasificados como más bajos.
Las implicaciones para las universidades son claras. Un informe del Ministerio de Educación de Taiwán, el año pasado encontró que 151 instituciones de educación terciaria habían ofrecido clases que tuvieron cero inscripciones. Sesenta y cuatro de los Departamentos afectados y programas de posgrado se encontraban en las universidades públicas más respetadas, y los 87 restantes en las escuelas privadas.
Otros 269 programas en todo el sector tenían menos del 3 por ciento, según el informe del Ministerio.
Aún la más prestigiosa universidad del país, la Universidad Nacional de Taiwán, en Taipei, no es inmune. Siete programas de doctorado –incluyendo Antropología, Teatro, Historia del Arte, Sociología y Medicina Traslacional– fallaron en reclutar a un solo estudiante.
El gobierno de Taiwán está tomando muy en serio este tema. Las universidades que no han logrado tasas de matrícula de 89 por ciento o más por dos años consecutivos
Las universidades tienen que tener el número de estudiantes a los que se les permite admitir reducción, mientras que aquellos cuyas tasas de matrícula están entre 60 y 80 por ciento también serán oficialmente monitoreados y ofrecerán orientación.
Poblaciones envejecidas son comunes en los países de Asia del Este. Junto a Taiwán, Macao y Singapur en la punta de 20 países con baja tasa de nacimiento están Corea del Sur, Hong Kong y Japón, tres de los cuales también tienen grandes sectores universitarios. Por lo tanto, la manera en que las universidades de Taiwán manejan el problema podría proporcionar varios indicadores a los de otros lugares de la región.
“El énfasis confuciano sobre la educación y el especial papel de los intelectuales en la sociedad, ha permitido el acercamiento de Taiwán a la educación superior”, dice Vincent Wei-chenWang, director de la Escuela de Ciencias y Humanidades y profesor de Política en el Ithaca College, Nueva York. “Culturalmente, los padres quieren que sus hijos vayan a la universidad y a menudo ven el título universitario como esencial para una vida de éxito”.
Las estadísticas apoyan esto. Taiwán tiene una de las poblaciones mejor educadas en el mundo cuando se define por el porcentaje de adultos con un título universitario. La cifra es 39 por ciento, comparado con el promedio de 30 por ciento entre los miembros de la OCDE.
En efecto. La constitución de Taiwán ordena que no menos del 15 por ciento del presupuesto nacional se dedique a gasto educativo, explica Wang, aunque que los críticos dicen que no lo suficiente de este dinero va a las universidades.
“En los 1990, parcialmente como resultado de la democratización, el sector de la educación superior en Taiwán pasó por un cambio populista”, continua Wang. “Muchas nuevas universidades entraron en la escena como resultado de la modernización de los politécnicos, las universidades normales y los colegios profesionales. Aunque la educación superior se volvió más democrática –accesible a más familias–, el presupuesto nacional para ella no cambió fundamentalmente la vieja fórmula”. El resultado es que, de acuerdo con las cifras del Ministerio de Educación, el gasto por estudiante cayó de 200 mil nuevos dólares taiwaneses (5 mil 120 libras esterlinas) en 1980 a 130 mil nuevos dólares taiwaneses en 2014.
Hablando en la THE Research Excellence Summit in Taichung en este año, Wen-Hwa Lee, rectora de la Universidad Médica de China, no dejó de señalar las muchas cuestiones que cree que están obstaculizando el desarrollo de las universidades de Taiwán.
Lamentó que el sistema educativo del país sea muy burocrático, con demasiadas reglas y restricciones, bajos niveles de inversión en educación, cuotas bajas, bajos niveles de becas del gobierno, bajas donaciones, pocos profesores renombrados, un limitado grupo de talentos y carencia de infraestructura de alta calidad.

(Tomado de THES Newsletter, 2017).

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