Los Nobel necesitan superar su problema de tres-personas

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Martin Rees *

Los deslumbrantes premios académicos siempre han provocado cierta ambivalencia entre los investigadores. Esto sólo se ha visto intensificado por la cantidad de nuevos premios establecidos en los últimos años por donantes ricos, algunos de los cuales son promovidos con un razzmatazz que celebra tanto al donante como a los premiados.
Pero pienso que hay una razón para dar bienvenida a esta proliferación: esto diluye la supremacía de los Premios Nobel.
Éstos actualmente distorsionan la percepción pública de cuán importante es la Ciencia y cómo se hace la Ciencia en la actualidad. Las Matemáticas nunca se han incluido, pero los Nobel también excluyen nuevos y vibrantes campos como la Informática, la Robótica y la Inteligencia artificial, así como las Ciencias ambientales: espacio, océano, clima y ecología. Por lo tanto, es bueno que haya premios recientemente establecidos en todas estas áreas: en algunos casos con premios similares.
Tampoco se pasan por alto las Humanidades: considere, por ejemplo, el Premio Berggruen de millones de dólares por Filosofía, otorgado este año a Onora O’Neill. En general, los principales premios ahora ofrecen un mejor equilibrio en el mapa del aprendizaje. Además, se aplica un criterio de más amplio rango, a veces reconociendo a un logro de toda la vida, de un individuo, opuesto a un descubrimiento único. La Literatura es la única categoría del Nobel que explícitamente premia un logro de toda la vida.
Los resultados han sido controvertidos, pero la Ciencia es una sola cultura global, en la que el consenso sobre los logros relativos es una aspiración más realista.
Algunos grandes descubrimientos son hechos por individuos que generalmente son aclamados como intelectos excepcionales. Otros descubridores ganadores del Nobel algunas veces han sido logrados por personas que no reclamarían superioridad intelectual al profesor universitario promedio. Pero en la percepción pública todos los Nobelistas se encuentran entre nuestras mejores mentes.
Aún si el Comité del Nobel identifica un descubrimiento que es ambiguamente merecedor del premio, a menudo es difícil distribuir el crédito.
Hay muchos ejemplos en los cuales varias personas han investigado separadamente el mismo tópico (en paralelo o en series). Por ejemplo, el bosón de Higgs fue una idea que surgió en los años 1960: hay acuerdo en que seis personas jugaron un papel clave en predecir su existencia. De éstas, el único con más fuertes y sostenidos logros en la vida, Tom Kibble, no recibió el Premio Nobel 2012 compartido, porque los comités del Nobel habían impuesto un límite de tres personas que podían compartir un premio.
La Ciencia es una empresa acumulativa aún en campos teóricos en los cuales no se necesita formal colaboración. Pero es crecientemente común, en la Ciencia experimental, que se requiera del esfuerzo de un equipo. El descubrimiento en el CERN del bosón de Higgs involucró a un equipo de miles y no recibió ningún espaldarazo Nobel. El Nobel de Física este año, otorgado hace quince días, reconoció un descubrimiento: la detección de ondas gravitacionales que fue reportado en un documento de mil autores. Sin embargo, sólo tres de estos autores fueron recompensados. Y en años recientes los Premios Nobel han reconocido del mismo modo otros esfuerzos de equipo. Por ejemplo, el Premio en Física 2015, para estudios de neutrinos usando equipo subterráneo a gran escala, se le dio a los jefes de dos grupos. En contraste, el Breakthrough Prize (fundado en 2012) para los mismos descubrimientos, premiados en 2016, explícitamente reconoció a todos los miembros de cinco grupos, y también, incidentalmente, dio un premio a los experimentadores del CERN que descubrieron el Higgs.
En 2011, el Nobel de Física se dio a los astrónomos por el notable descubrimiento de la materia oscura latente en el espacio vacío lo que causa que la expansión del Universo se acelere (la Astronomía solo se encuentra dentro del ámbito del Nobel si conduce a una Física fundamentalmente nueva). Esta investigación fue consumada por dos equipos independientes, cada uno con 20 miembros, y varias personas que habían hecho contribuciones distintivas y tenían registros completos tan distinguidos como los de los premiados, y que fueron pasadas por alto. Por contraste los premios Breakthrough y Gruber (el último establecido en 2001) reconocieron a todos los miembros del equipo involucrado en el descubrimiento.
En el caso de las ondas gravitacionales, habría un consenso de que los tres ganadores del Nobel fueron notables individuos cuyas contribuciones eran prolongadas, distintivas y complementarias. Pero sigo pensando que los premios Breakthrough y Gruber, que honraron el descubrimiento de las ondas gravitacionales antes que lo hiciera el Comité del Nobel, tomaron un enfoque más justo al destacar a los líderes, pero, una vez más, reconociendo explícitamente a todo el equipo (dando a cada miembro 2 mil libras esterlinas, en el caso del Premio Breakthrough). Su enfoque también dio una mejor impresión de cómo este proyecto realmente logró su asombroso éxito. Los científicos deberían estar agradecidos de que el sello Premio Nobel otorgue a algunos de nuestros colegas un estatus de celebridad que incremente la visibilidad de la profesión científica en general.
Pero el público debería darse cuenta de que incluso los mejores científicos tienen poca experiencia y sus opiniones sobre temas generales no tienen un peso especial. Es posible encontrar un laureado para apoyar casi cualquier causa, por excéntrica que sea, y algunos explotan su estado.
En general, tanto la Ciencia como el público están mejor servidos con premios que ofrezcan una perspectiva más verdadera sobre el alcance de la Ciencia, y la manera colectiva e interactiva en la que realmente se hace. Si los comités Nobel no están dispuestos a modificar sus reglas en consecuencia, deberíamos agradecer la erosión gradual del estatus especial de sus premios.
* Martin Rees es astrónomo real en el Instituto de Astronomía en la Universidad de Cambridge.

(Tomado de UChicago News, 2017).

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