Visión del poder

Entre Pasillos

JOSEFINA GALLARDO

La llegada de Otto Granados como titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP) marca un ritmo diferente a la política que se venía manteniendo en la actual Administración en materia de educación superior. La conoce desde muy diversas ópticas: gobernador, académico, funcionario y analista. Acompañar y trabajar por el saneamiento de las universidades públicas, disminuir las enormes brechas que existen entre cada una de ellas y dar continuidad a lo que se hace bien, es lo que, quizá, se podrá hacer en un año de gestión.

 

Como funcionario, Otto Granados ganó su prestigio y estableció sus nexos políticos más importantes al lado de Jesús Reyes Heroles, como su secretario particular por casi tres años, hasta la muerte del ex titular de la SEP. Se dice que desde esa trinchera, él era quien negociaba la distribución del presupuesto a las universidades públicas, algo que ahora no es asunto menor si se toma en cuenta que el principal problema que aqueja al sector es, justamente, la condición financiera que vive en la que, incluso, ya se habla de quiebra en siete de ellas.
Es de sumo interés hacer la lectura de algunosde los análisis publicados por el actual titular de la SEP en materia de educación superior, pues muestran su visión del sector.
En 2013, por ejemplo, Granados ya planteaba un cambio en el modelo universitario vigente, principalmente en dos aspectos: redimensionar el concepto de autonomía y el segundo, en cómo se gobierna y se toman decisiones en la vida interna de la IES. Para el actual titular de la SEP (Educación futura, 2013), la autonomía surgió como fundamento filosófico en defensa de la libertad de cátedra y para evitar un intervencionismo del Estado en el ejercicio del quehacer universitario. Sin embargo, uno de los grandes desaciertos de la autonomía es que ha permitido que las universidades sean violentadas por fuerzas externas o secuestradas por camarillas internas que sólo se disputan el poder. Remarca que el concepto debe abrirse a la competitividad que distingue al mundo moderno y globalizado, lo cual incluye un mayor ejercicio de la transparencia y de la rendición de cuentas.
Granados ha sido también crítico de la presencia de grupos muy consolidados en las universidades; la elección de autoridades es una combinación de normas, usos, costumbres y pactos para adquirir o conservar el poder dentro de las IES. Esta práctica impide una rigurosa revisión de las carreras y de los planes y programas de estudio y que las instituciones sean verdaderas entidades crítica de los problemas sociales. Cita, por ejemplo, que los principales análisis para impulsar la Reforma Energética no emergieron delas universidades públicas sino de centros privados y esto se debe a que se ocupan más de sus problemáticas internas que de impulsar el análisis y la investigación.
En relación con la UNAM, también en 2013 escribió (La Crónica de Hoy) que “en especial en la última década, los sucesivos rectores han sido más protagónicos hacia afuera que autoridad hacia adentro, porque su aparente legitimidad ha estado basada sobre todo en su visibilidad mediática y política, y porque evidentemente se sienten incapaces o, de plano, desinteresados en acometer una reforma integral y de fondo en la estructura del gobierno universitario que pondría en riesgo ese equilibrio y, por supuesto, su propia posición”.
En cuanto al financiamiento, existe un análisis elaborado por el nuevo titular de la SEP en 2006 (La Crónica de Hoy) en el que señala como premisa fundamental que el dinero no es el problema de la educación pública. Señala que durante décadas se han brindado recursos crecientes a la educación –tanto públicos como privados–, este incremento no ha tenido un impacto directamente proporcional en una serie de indicadores, entre los que se encuentran: la calidad de la educación, el ingreso per cápita, la productividad laboral y las evaluaciones internacionales, entre otros. Por lo tanto, apunta, el dinero no es el problema central del sistema educativo, sino la falta de eficiencia en el manejo de los recursos.
El tema, sin duda muy debatible, muestra la visión que al respecto tiene Otto Granados. La realidad es que en estos momentos el sistema de jubilaciones y la falta de recursos estatales mantienen a algunas universidades en un debacle difícil de revertir. Y lo peor aún es que se va a ir escalonando hacia otras instituciones porque la problemática no es local, sino de contexto en la economía nacional. El año 2018, marcado claramente por elecciones y sucesiones, será sin duda de mucho quehacer en el marco universitario ahora que serán mirados por un ojo tan crítico desde la principal trinchera, encargada de las políticas educativas. ¿Habrá, en tan corto tiempo, un cambio de rumbo?

Sin novedad

La Unidad Azcapotzalco de la UAM sigue sin rector y con Amparos de los integrantes de la terna ya conformada desde mayo pasado. La propuesta de repetir todo el proceso está en el limbo. ¿Cómo se va a destrabar esto? La gran incógnita para 2018.

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