APLAUSO Y SILBIDO

Deportivo

Por Ricardo García Estrada

• Omar y el resurgir felino

• Su estrellato en 1966 

• ¿Por qué estar tristes?

El año pasado se conmemoraron los 50 años del último título que ganaron los pumas de la UNAM (1967) en el circuito superior de futbol americano, en el marco de su primera etapa competitiva (1927-1969), ya que la segunda comenzó en 1998 con el agregado de las siglas CU en su nombre, para diferenciarlo del conjunto de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán.

La contundencia exhibida por los felinos en 1967 bastó para ser considerado el mejor equipo en la historia de este deporte en la UNAM, apreciación reforzada por su poderío y marca invicta frente a contrincantes mexicanos, ya que a nivel internacional experimentó tres reveses que no entorpecieron se ascenso al trono.

Esa contundencia fue producto de las cualidades, entrega y disciplina de sus jugadores y, por supuesto, de la dirección de sus entrenadores, los mejores indiscutiblemente que ha tenido el escuadrón de azul y oro.

Entre los jugadores ofensivos que más brillaron en el segundo lustro de los años 60, estuvo Omar Méndez García, rapidísimo halfback que en 1966 cooperó significativamente en el resurgimiento de los pumas, ante la ausencia de Jorge Mercado (+) quien puso fin a su elegibilidad en 1965.

Omar expuso a nuestro medio algunos puntos de vista de esa época de oro del futbol americano, caracterizada por las muchedumbres que con pasión y devoción atiborraban los estadios, en tanto la televisión transmitía las temporadas de liga mayor, gracias al entusiasmo y esfuerzos de Roberto Kenny (+), de la empresa Telesistema Mexicano.

Dice Méndez: “En esos años existía mucho amor y orgullo de los jugadores que nos rompíamos el alma en los entrenamientos en busca de un lugar en el equipo de nuestros amores. No existía el fantochismo de ahora.

“Asimismo, en el éxito de los pumas influyó la calidad del coacheo de Delmiro turco Bernal, Alfonso desalmado García, Mario araña Revuelta, Manuel Neri y Roberto tapatío Méndez (el penúltimo de ellos es el único sobreviviente de ese grupo)”.

Considera Omar que actualmente surgen entrenadores improvisados y exhibicionistas que después de ser jugadores desempeñan esa actividad, sin la experiencia necesaria.

De los estrategas antes señalados, “mi mentor fue el desalmado García, head coach de los escorpiones rojos de Ingeniería, equipo al que pertenecí en liga intermedia (1962 y 1963). En cuanto al coach Méndez, me transmitió los fundamentos indispensables en este deporte. Y ni qué decir de Manuel Neri”.

Alumno de la Prepa Siete (1961 y 1962), recinto ubicado en Licenciado Verdad y Guatemala (también fue sede de la Prepa Dos), enclavado en el Barrio Universitario, el ex jugador de la Colonia Industrial, cuna de estupendos exponentes de futbol americano, llevó a cabo en forma simultanea (1963 a 1967) sus estudios en la Escuela Nacional de Contaduría y Administración de la UNAM (hoy Facultad) y su participación con los pumas.

Doctrina

Méndez García define al futbol americano como un deporte que se caracteriza por la disciplina de quienes lo practican: “En él aprendes a luchar con denuedo sin importar qué tan fuerte y grande es el adversario. Es una doctrina que si la llevas a cabo con esfuerzo y convicción, saldrás ganando en múltiples aspectos”.

En sus dos primeras campañas en liga mayor (1963 y 1964), Omar sufrió la amargura de las derrotas que experimentó la horda dorada. Pero a partir de 1965 empezó a recuperar su hegemonía, lográndola en 1966 y terminar a tambor batiente en 1967.

Omar deseaba ser jugador ofensivo, sin embargo el coach Roberto Méndez lo persuadió de formar parte de la defensiva, unidad en la que fue titular en 1964, lo que le valió un importante reconocimiento al término de esa campaña.

“Ese hecho constituyó una grata sorpresa para mí y uno de los honores más grandiosos que guardo por siempre”.

Estrellato

Confesó el entrevistado que en 1965 estaba convencido de su velocidad, pero sin poder competir con Jorge Mercado y Alfredo araña González (halfbacks titulares de los pumas).

Sin embargo, no transcurrió mucho tiempo para que Omar hiciera realidad su deseo de convertirse en corredor de bola estelar, al producirse su estrellato al respecto en 1966.

“Ese año los pumas adoptaron el sistema de juego de los búfalos de la Universidad de Colorado, cuyos bloqueos se distinguían por ser muy vistosos. Eso me ayudó a destacar como corredor, ya que mi compañero Antonio flor Maldonado, que era un guardia fuerte y rápido, me abría unos huecos increíbles”.

Méndez señaló que en su afán de devolver la patada inicial del primer juego de su equipo en 1966, fumbleó, por lo que el coach Neri ordenó que lo relevara Igor Romero, jugador de quinto año.

Lamentablemente el ex corredor estelar de los leopardos de Arquitectura abandonó el terreno de juego como consecuencia de una lesión que lo mantuvo inactivo el resto de la temporada.

Así, Omar pudo recuperar su lugar en ese backfield (integrado también por Joaquín Castillo, quarterback, y José Luis Villela o Luis Acosta, fullbacks) y ayudar a los pumas a coronarse por primera vez desde1961, sin derrotas contra contrincantes mexicanos.

El periodista Manuel Villasana (+), de El Heraldo de México, escribió a propósito de las actuaciones de este jugador:

“La UNAM siempre ha contado con buenos corredores, pero la tribuna universitaria está triste porque se fue Jorge Mercado. Pero no tiene por qué ya que ahora cuenta con Omar Méndez”.

Al final de la campaña de 1966, y con base en su premiación anual, dicho periódico distinguió al portador del jersey puma con el Heraldo al Jugador del Año.

Su mote

Omar Méndez era conocido como el medias verdes, prendas con las que protegía sus extremidades inferiores:

“En los entrenamientos sufría heridas en las pantorrillas por el contacto con los tacos de los zapatos de mis compañeros, sobre todo en los meses de lluvias, por lo que opté usar unas medias para beisbolista.

“Cuando las compré no hubo azules ni amarillas, sólo verdes que con las constantes lavadas adquirieron un tono chillón. Así fue como mis compañeros me apodaron el medias verdes”.

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