Las universidades de la Cuenca del Pacífico trabajan por elevar el impacto de sus políticas

Universidad en el mundo

ASIA-PACIFICO

La Asociación de Universidades de la Cuenca del Pacífico (APRU, en inglés), establecida en 1997, es un consorcio de universidades líderes en el área de Cooperación Económica Asia-Pacífico, o APEC. Tiene miembros de algunas de las 50 universidades más importantes en Australia, Canadá, Chile, México, Nueva Zelandia, Rusia y Estados Unidos, así como en Asia, incluyendo en China. En enero de 2016 estableció un secretariado en Hong Kong, con Christopher Tremewan (CT) como secretario general de la APRU.

En su entrevista con Yojana Sharma, editora de University World News, destaca cómo los presidentes de la APRU e investigadores se sentaron con los gobiernos, la APEC, las Naciones Unidas y otras organizaciones regionales e internacionales, para impulsar e instrumentar políticas y proveer investigación muy necesaria y otros insumos para abordar los principales desafíos mundiales y regionales.

– UWN: ¿Por qué tener una asociación de universidades de la Cuenca del Pacífico?

CT: La inspiración para la APRU no vino desde Asia-Pacífico sino de la Cuenca del Pacífico. Inicialmente se estableció con cuatro presidentes universitarios en California, quienes se dieron cuenta que la integración de las economías de Asia–Pacífico estaba ocurriendo a gran velocidad, y esto debería ser paralelo a la forma en que las universidades trabajan juntas, especialmente –y eso fue hace 20 años– en el área de asesoramiento de políticas sobre la gran ciencia y el desarrollo de la infraestructura de investigación en cada una de las economías de Asia-Pacífico, a la que ahora nos referimos como APEC (Cooperación Económica Asia-Pacífico).

La inspiración de APRU fue ser un mecanismo político a nivel internacional a lo largo del Pacífico, el Océano Pacífico y el Cinturón de Fuego, y también por los enlaces económicos en términos de comercio. La mayoría de las economías en esta región tienen relaciones de comercio a través del Pacífico, quizá más con Norteamérica que con ninguna otra; esto es reconocer el patrón geoestratégico, geopolítico y económico en todo el Pacífico.

– UWN: ¿Cuál es ahora el contexto económico? Ha habido enormes cambios en la región.

CT: Lo que ha afectado a la región es el ascenso de China y el crecimiento del sector de la educación superior en todo el este de Asia, y una gran inversión pública en educación superior, al mismo tiempo que en muchas economías occidentales la inversión pública en universidades de investigación se ha estabilizado o disminuido per cápita.

Los cambios en las geopolíticas de la Educación han sido demasiado interesados y hay tensiones a través de la región con el creciente nacionalismo. Estos dos factores combinados significan que la relevancia o el significado de una organización que se conecta a través de la región son aún mayores, debido a la necesidad de crear relaciones de cooperación y confianza en toda la región, ya que muchas de las relaciones históricas asumidas están ahora en cuestión.

Ahora tenemos el maravilloso desafío de ver si podemos integrar toda clase de relaciones, no solamente a través de las disciplinas y fronteras universitarias, sino a través de las fronteras nacionales, tendiendo puentes de diversidad cultural, idioma y bienestar económico.

El gran problema de la desigualdad dentro y entre los países realmente desafía a una red de universidades de este tipo, porque producimos grandes innovaciones tecnológicas, algunas en proceso, otras comercializadas, otras ya aplicadas, y tenemos una creciente responsabilidad para asegurar que esas innovaciones y beneficios se compartan con aquellos que más lo necesiten y no sólo con aquellos que puedan pagarlos, sean países o individuos.

– UWN: APRU es conocida por mirar hacia afuera. ¿Cómo se llegó a esto?
CT
: APRU comenzó en el área de política de educación superior como punto de referencia de la forma en que funcionan las universidades de investigación, en términos de los mejores métodos pedagógicos y la mejor manera de disponer la investigación. Hemos hecho mucho trabajo juntos en términos de cómo los rectores, vicerrectores e investigadores colaboran en identificar los grandes retos que encaran.

Continuamos haciéndolo, pero ahora estamos mucho más abiertos, de alguna manera volviendo a nuestras raíces, mirando cómo podemos agregar las competencias de investigación y Educación de nuestros miembros para tener un impacto en las políticas públicas y brindar beneficios demostrables a la sociedad.

– UWN: Cuál es el principal enfoque en términos de estos retos regionales?

CT: Tenemos (como nuestros miembros) a las universidades más notables de las 1,000 instituciones en el mundo que se centran en temas relacionados con riesgos geofísicos e hidrometeorológicos. Tenemos la capacidad de las 100 mejores universidades de Investigación del mundo entre nuestros miembros.

Muchas de nuestras universidades y las ciudades en donde están localizadas son sujetos de riesgos naturales y humanos. Establecimos el Programa de Multi-Riesgos en la Universidad Tohoku, Japón, inmediatamente después del tripe desastre en Fukushima.

Sendai, en donde Tohoku está asentada estaba en el ojo de la tormenta. Después de eso, establecimos una red sobre salud global. La región encaró el virus SARS y otros desafíos de salud. Ya estábamos analizando enfermedades no transmisibles, contaminación, etc.

Eso surgió de nuestra colaboración basada en la USC (Universidad de California del Sur), después tuvimos un programa de cambio climático ubicado en UC San Diego (Universidad de California, San Diego) ahora transformado en un programa de ciudades sostenibles en Oregón en los Estados Unidos.

Tenemos envejecimiento de la población con sede en la Universidad de Keio, en Japón, mirando principalmente a la economía del envejecimiento de la población en la región.

Son programas con una universidad líder y un grupo central de otras y desarrollando un programa de tres a cinco años con resultados específicos.

– UWN: ¿Qué pasa a nivel de política intergubernamental?

CT: Colaboramos con la APEC en políticas particulares. Tienen un equipo llamado Sociedad Política sobre Ciencia, Tecnología e Innovación. Somos los únicos miembros no gubernamentales de esa asociación.

Vamos a los encuentros de funcionarios y nos sentamos a la mesa con los gobiernos. Aportamos los conocimientos de las principales universidades líderes de Investigación en el proceso de formulación de políticas. Representamos una proporción significativa de las capacidades de Investigación e Innovación de las economías de APEC, que hemos usado para océanos y pesquerías, en el Grupo de Trabajo de Desarrollo de Recursos Humanos de APEC y también en la Red de Educación de APEC.

– UWN: Mucha gente habla de la necesidad de que la Investigación tenga un mayor impacto en las políticas, ¿cómo se gestiona?

CT: Estamos en las etapas iniciales. He estado trabajando sobre eso. Desde que nos fuimos a Hong Kong y trajimos un equipo internacional preparado, podemos trabajar de esta manera y ahora comenzamos a verlo hacerse más productivo.

Nuestros programas juntan a profesionales, tanto investigadores, compañías y funcionarios del gobierno o del gobierno local; en la Conferencia de Ciudades Sustentables de APRU, en Portland, meses atrás, hubo cerca de 120 personas, incluyendo investigadores en temas de ciudades sostenibles, planeadores, arquitectos, transportistas y junto con ellos, legisladores, generalmente del gobierno local, y personas de organizaciones internacionales trabajando sobre ello, ONU o el Banco Asiático de Desarrollo.

– UWN ¿Cómo ve esta dimensión política universitaria desarrollándose en el futuro?

CT: Anticipamos mucho más aceptación. APEC nos pidió políticas de investigación sobre movilidad laboral en la región. Nuestro programa de envejecimiento fue capaz de reunir a los académicos para hacerlo y ahora es utilizado por los gobiernos.

Algo del trabajo que estamos haciendo sobre reducción de riesgos de desastre es a través del Programa de Multiriesgos de Tohoku. Lanzamos también una colaboración con Elsevier (editora académica) sobre perspectiva global en ciencias del desastre. ¿Dónde se está llevando a cabo la investigación y cómo se establece este mapa donde la carga del desastre es mayor, haciendo un mapa del PIB per cápita y demás? Identificamos las brechas entre experiencia y conocimiento y la instrumentación y aplicación a situaciones locales y los recursos para hacerlo. Y nos da caminos para tener impactos que no son inmediatos pero están produciendo un mapa general en muchas de estas áreas.
– UWN: ¿En qué se diferencia esto de los gobiernos que trabajan a nivel intergubernamental? ¿Qué aporta una alianza universitaria a la mesa?

CT: Los gobiernos se nos acercan porque les han dicho, o a los funcionarios públicos, que trabajen con la Academia. En el pasado, acudían a alguien de la universidad local y lo incorporaban a su delegación gubernamental y lo sentaban en la tercera fila. Pero ahora dicen que necesitan una verdadera capacidad política que proviene del acceso a las últimas investigaciones a nivel mundial, de las universidades. Cuando hablan con APRU, están accediendo a 50 universidades al mismo tiempo.

Necesitan no sólo la investigación sino la conectividad, no sólo cosa de descargar un informe sino de trabajar juntos en el tiempo. Desde el principio ayudamos a diseñar los retos científicos y cuestionamientos de manera que puedan reconocer sus necesidades una vez que el proceso se completa.

Estamos sobre una manera diferente de trabajar y comprometerse y esto es una curva de aprendizaje para todos los involucrados – gobierno, negocios y universidades, porque hay montón de académicos universitarios que sencillamente quieren que los dejen solos para hacer su investigación.

Ahora estamos a lograr mucha de la atención y estamos trabajando como muchos asociados y más asociados comerciales a medida que hay más interés de las compañías en el tipo de trabajo que estamos haciendo.

(Tomado de University World News 489 —Yojana Sharma–, enero de 2018).

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