Los ninis: una dolorosa realidad en la conciencia de los mexicanos

Escribe en esta edición

Yolanda Gayol

Los ninis: una dolorosa realidad  en la conciencia de los mexicanos

Recientemente, el tema de los ninis, definidos como aquellos jóvenes que ni estudian ni trabajan, ha sido retomado por los medios. Dejando a un lado la connotación negativa que conlleva el término nini,porqueyasehadiscutidoenesteespacioanteriormente,nosconcentraremosensugerirquetressonlasperspectivasquesehandiseminadoalrespecto:

a) aquella que descarga la responsabilidad del ser ninisobrelosjóvenesysuspadres;

b)laqueatribuyeelproblemaaunconjuntodevariablessociodemográficas;

c)laqueloconcibeunproblemaestructural.

Tales perspectivas contribuyen a conformar la opinión ciudadana, así como las políticas públicas de atención o descuido hacia este importante grupo poblacional. En este artículo se analizan críticamente estas tres visiones y las implicaciones que tiene el optarse por una u otra.

La de mayor impacto

La visión despectiva de los ninis, como responsables de su propia condición, es asociada a la negligencia de los padres. Dicha visión es la que indudablemente tiene mayor impacto en la opinión pública. Esta perspectiva está fundamentada en opiniones personales ejemplificadas con conductas ejemplares de lo que padres e hijos deberían seguir. La solución ofrecida a la condición de nini es simplemente la voluntad de cambiar. En ningún momento se presentan evidencias derivadas de hallazgos de investigación rigurosa ni es el resultado de un acercamiento a la población aludida. Pero aun con ello, esta caracterización fácil no puede desdeñarse y hacerse a un lado por su falta de objetividad. Es importante tenerla presente y ofrecer alternativas basadas en evidencias. Baste observar que videos sobre los ninis como el que publicó Villegas (2018) en facebook en enero pasado, tiene 10.1 millones de visitas. Este enorme impacto en el imaginario social debe atenderse porque esa visión negativa genera rechazo social hacia la juventud.

Respecto a las visiones negativas, los sociólogos proponen que nos mantengamos vigilantes ante cualquier diagnóstico que apunte con el dedo a las personas porque generalmente éste carecen de fundamentos. Aunado a ello, las caracterizaciones acusatorias no resuelven el problema al que aluden porque el blanco está errado. Así, antes que asumir la posición de fiscal social, los analistas deben centrar su atención en las fortalezas, y no en las debilidades de las personas, cualquiera que sea el problema que aborden.

Las variables sociodemográficas

El segundo enfoque, que analiza las variables sociodemográficas involucradas puede caracterizarse mediante un interesante estudio del Banco Mundial sobre los ninis en América Latina. Esta investigación se fundamente en los estudios relevantes en 15 países a lo largo del tiempo, presenta la visión de los ninis en 234 entrevistas realizadas entre 1992 y 2010 y formula recomendaciones puntuales para orientar las políticas públicas en la materia (de Hoyos, Rogers, H., & Székely, M., 2016). En el documento se observa que uno de cada cinco jovencitas o jóvenes en ese rango de edad en el mundo son ninisyesaproporciónsehamantenidorelativamenteconstanteenelúltimocuartodesiglo.

Los 20 millones de ninis en nuestra región son caracterizados como un población joven entre 15 y 24 años, cuya condición va siendo conformada lentamente por el género, el capital cultural de la jefa de hogar o de los padres, el ingreso familiar, las normas culturales, la edad legal para trabajar, la calidad de la educación pública y las características de la comunidad. Afecta también el vivir en una zona urbana o rural (17 por ciento-21 por ciento). En el documento se observa que un momento crítico para convertirse en nini son los 15 años, cuando se abandona la escuela por un empleo temporal inestable, muy probablemente en el sector informal, que tiene asociado un bajo salario y largas jornadas de trabajo. Al perderse el empleo, es frecuente adquirir la condición de nini. Es difícil que las y los estudiantes regresen a la escuela una vez que la han abandonado.

Las razones que estos autores ofrecen para evitar el hacer a un lado el asunto de los ninis son que no solamente tienen un alto costo individual en la autoestima, el sentido de pertenencia, la incertidumbre económica y una difícil condición de vida de la joven o jovencito afectados, sino que también contribuyen a reproducir la desigualdad intergeneracionalmente. Además, tiene un costo económico. América Latina –se explica– tiene una “ventana de oportunidad para formar capital humano y prepararlo para desempeñarse exitosamente en el mercado laboral, lo que permitiría estimular el crecimiento económico, la distribución del ingreso y la ampliación de oportunidades”. También tiene un costo social. En países con altos índices de criminalidad (como es el nuestro) la delincuencia organizada puede reclutar fácilmente a los ninis, acrecentando así los índices de violencia.

Las recomendaciones de esta investigación para atender el asunto de los ninis en la región son los siguientes:

1. Prestar atención al umbral crítico de edad (15 años o la transición al bachillerato) en el que las y los estudiantes tienen mayor probabilidad de abandonar la escuela. Medidas que han demostrado eficacia para prevenirlo son las tutorías y la asistencia personalizada, además del establecimiento de un sistema de detección temprana del probable abandono escolar. La condición de nini puede convertirse en permanente si la persona transcurre mucho tiempo en esta condición.

2. Asignar incentivos económicos por permanencia y desempeño en la escuela.

3. Ofrecer información a las y los estudiantes, así como a sus padres, frente a las opciones que se les pueden ofrecer para mantenerse en la escuela y las ventajas que ello conlleva en el largo plazo.

4. Prevenir el embarazo adolescente y desestimular el matrimonio precoz.

5. Apoyar aquellas jovencitas en situación de embarazo o maternidad mediante asignaciones financieras condicionadas y servicios de guardería o centros de atención infantil, mientras se mantengan en la escuela.

6. Incidir en la costumbre de sacar de la escuela a las jovencitas para realizar labores domésticas, cuidar niñas y niños, atender ancianas y ancianos o enfermas y enfermos.

7. Ofrecer alternativas de capacitación técnica y gerencial, asociadas con asignaciones económicas.

8. Ampliar las oportunidades en el mercado laboral mediante acuerdos con el sector privado y apoyando temporalmente la asignación de un subsidio adicionado al salario, en tanto los ninis se capacitan.

9. Abrir programas de empleo público temporales para los ninis.

10. Realizar intervenciones socioemocionales.

11. Mejorar la calidad de la educación local.

12.Abrirlaoportunidaddeingresaraunaescueladetiempocompleto.

13. “La educación a distancia (y demás intervenciones) utilizando tecnologías de la información no muestran un impacto positivo en el índice de retención escolar en el bachillerato” (de Hoyos, Rogers, H., & Székely, M. 2016,p.43).

14. Realizar estudios nacionales y subnacionales que permitan comprender a esta población joven.

Las causas estructurales

El tercer modelo (Durán Romo, 2017), que analiza las causas estructurales, establece que la probabilidad de convertirse en nini depende de la localidad, la edad, el sexo, el número de ocupados en el hogar y, en menor medida, una jefatura masculina en el hogar y los años de escolaridad del individuo. En la región estudiada, el sexo es fundamental pues más del 95 por ciento de los ninis son mujeres.

La tasa de empleo regional y el índice de desarrollo humano (IDH) de las Naciones Unidas, en la localidad donde habitan las jóvenes y jovencitos, son variables fundamentales en este estudio. Así, “…un hombre de 15 años de edad que habita en un municipio con un IDH bajo (digamos 0.5) tiene 2.5% de probabilidades de convertirse en nini, mientras que uno de 24 años tiene un 17.3%. Esas probabilidades decrecen a 1.3 y 9.4%, respectivamente, si el municipio donde residen tiene un IDH alto (0.9). Para el caso de una mujer de 15 años que habita en un municipio con IDH bajo (0.5) tiene 10% de probabilidades de convertirse en nini, mientras que una de 24 años, 47.1%”. (p.62).

Concluimos este análisis aseverando que la perspectiva que se asuma frente al problema de los ninis afectará profundamente las decisiones de política pública que se adopten. El primer caso se manejaría como un Estado neoliberal que mantendrá las manos fuera porque la responsabilidad se atribuye –sin fundamento alguno– a padres e hijos. En el segundo, se proponen 14 medidas de intervención y en el tercero, se sugiere disminuir la desigualdad regional balanceando el índice de desarrollo humano para aumentar de manera más equitativa los índices de bienestar. En este caso, se requeriría un Estado interventor. La opción que se adopte para transformar la situación de los ninis está en manos de los electores.

Referencias:

Durán Romo, B. (2017, sep-dic). Ninis, factores determinantes. Realidad, Datos y Espacio. Revista Internacional de Estadística y Geografía, 8(3), 46-72.

De Hoyos, Rogers, H., & Székely, M. (2016). Ninis en América Latina. 20 millones de jóvenes en busca de oportunidades. Washington DC: Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento/ Banco Mundial

Villegas, J. (2018, enero). Lo que nadie se atreve a decir de los ninis. Facebook, Revisado enhttps://verne.elpais.com/verne/2018/02/02/mexico/1517594700_019834.html

* Yolanda Gayol es Graduate Faculty Fellow en Fielding Graduate University.

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