¿Cuán alto puede volar SUSTech?

Universidad en el mundo

CHINA

Por Jack Grove

Primera Parte

Antes de la Cumbre THES de las Universidades de Asia, en Shenzhen, Jack Grove vistó la ciudad china conocida como Silicon Valley para evaluar si sus ambiciosas universidades nuevas realmente pueden emular a Stanford, y eclipsar a sus vecinos de Hong Kong.

Con miles de paquetes de Alibaba y otros minoristas en línea llenando sus estanterías, la sala de correos de la universidad más nueva de Shenzhen tuvo que recurrir a amontonar su paquetería en el pavimento.

“Esta es una muy típica visión para una universidad china, dice Zeran Lai, un estudiante de primer año de licenciatura en la Southern University of Science and Technology (SUSTech) mientras los estudiantes escudriñan la montaña de publicaciones de un metro de altura en busca de su última compra. Días antes del Día de Solteros (Singles Day) en noviembre, una compra extravagante en línea, difundida por los estudiantes de los años 1990, muestra que ahora es cuatro veces más grande que el Black Friday en Estados Unidos, la montaña crece a veces cinco veces a lo largo, añade Lai, quién planea especializarse en Ingeniería Aeroespacial después de haber completado el amplio currículo básico en Ciencias, Ingeniería, Tecnología y Matemáticas que todos los estudiantes de SUSTech siguen durante sus primeros dos años.

Inusuales arreglos postales no son el único aspecto llamativo de la vida estudiantil en SUSTech, que está ubicada en los arbolados suburbios de Shenzhen, una ciudad de 12 millones de personas en el sur de China, precisamente cerca de la frontera de Hong Kong.

Fuera del principal comedor hay al menos mil bicicletas cuidadosamente ordenadas, de las cuales la mayoría es de color amarillo brillante y se desbloquean con un teléfono inteligente (cuyo propietario es la Compañía Ofo que ahora están entrando también a las ciudades británicas). Las estaciones de bicicletas con varios cientos de ellas también se encuentran fuera de la mayoría de los edificios académicos, con polvo acumulándose en los asientos de algunas bicicletas activadas por la app que ahora no funciona después de que sus dueños quiebran.

Quien intente comprar su almuerzo con monedas o billetes también estará frustrado, pues SUSTech es un entorno sin efectivo y sin tarjetas: todas las transacciones se hacen utilizando una aplicación de teléfono móvil, desde comprar un huevo cocido hasta pagar por un taxi.

Otra cosa claramente evidente en SUSTech, que abrió en 2011, es una enorme ambición que intenta establecerse como una universidad de clase mundial, y hacerlo rápidamente. Construcción a gran escala en los campus es una vista bastante estándar en todo el mundo en estos días, pero es menos común ver a los equipos de construcción trabajando duro, bajo reflectores, a las 10 p.m. y luego reanudar antes de las 8 a.m. del día siguiente.

Los resultados son bastante agradables estéticamente, y los planificadores optan por retener una cantidad sorprendentemente alta de árboles maduros en medio de un campus modernista que será capaz de albergar a 8 mil estudiantes este año, organizados en seis universidades residenciales de estilo estadounidense. El ritmo de construcción es tal que esta cifra es casi el doble de los 4 mil 400 que se estudiaron en el campus en 2016.

Las cosas se están haciendo en China más rápido que en el Oeste”, dice Zhenghe Xu, dean del nuevo Colegio de Ingeniería de SUSTech, quien regresó a China en junio después de 27 años en Estados Unidos y Canadá, incluyendo 17 años como profesor de la Universidad de Alberta. “Si quiere construir un puente en el Oeste, le tomará dos años para conseguir el permiso; en China se hace en seis meses. A veces me pregunto si el ritmo de cambio es demasiado rápido”.

A ese ritmo, sin embargo, se adapta a muchos científicos e ingenieros nacidos en China que, después de haber pasado toda su carrera en América del Norte, Europa o Australia, están dispuestos a dejar una gran huella en la Ciencia, dice Xu. “Algunos científicos con plaza en EU vienen aquí porque la vida es corta y desean lograr algo sorprendente en Shenzhen”.

En este caso, están los planes para un nuevo Colegio de Ingenieros en un área de 114 mil metros cuadrados –cerca de 25 por ciento más grande que el Francis Crick Institute de Londres– y acomodar unos 300 investigadores que fueron aprobados en mayo de 2017, con un plan para abrir dentro de 888 días. La gigantesca inversión que eso representa no es única en SUSTech: hay otras seis escuelas académicas e informes locales sugieren que las autoridades gastan alrededor de Rmb 8 billones (900 millones de libras) sólo en la reubicación de casas de su sitio favorito en el borde de Shenzhen, antes de invertir Rmb10 billones más en los laboratorios, colegios y numerosas instalaciones deportivas, incluyendo canchas de basquetbol y bádminton, una piscina exterior y un estadio atlético. Sin embargo, lo que es sin duda más sorprendente sobre la escala de inversión en SUSTech es que la universidad ni siquiera es parte de la iniciativa de excelencia emblemática de China, el Proyecto Double First Class, que ha seleccionado 42 universidades para recibir financiamiento especial para que puedan conseguir el estatus de clase mundial en 2050, de acuerdo con un anuncio en octube. Mucho del financiamiento para SUSTech no viene de la Administración central sino del gobierno provincial de Guangdong.

Shenzhen era poco más que un pueblo de pescadores hace 40 años, pero sólo el año pasado dio a conocer 17 nuevos rascacielos. Ahora tiene una población más grande que Londres.

“Cualquier gran ciudad debe tener una universidad establecida; Boston tiene a Harvard, San Francisco tiene a Berkeley y ahora Shenzhen tiene a SUSTech”, dice Zhenghe Xu, dejando de lado que cuando se fundó SUSTech, la ciudad ya albergaba la Universidad de Shenzhen, con un recuento de 34 mil estudiantes. Mientras esa cifra puede parecer como una gota en el océano en términos de encontrar el apetito local por la educación superior, Xu planea mantener el ingreso a SUSTech más abajo, aún más bajo que eso. Shenzhen a menudo es referida como el Silicon Valley de China, y Xu está determinado a emular a la Universidad de Stanford, afamada por sus ligas con el sector tecnológico de Estados Unidos. Por tanto, la institución desea tener no más de 10 mil estudiantes. Su relación estudiante-profesor es de 8 por 1, y ya es mejor que la de las dos universidades más importantes de China: la Universidad de Biejing (9.5 a 1) y la Universidad Tsinghua (11 a 1) de acuerdo con Zhenghe Xu, pero él intenta reducirla de 5 a 1.

SUSTech todavía está por aparecer en los rankings THE, pero está calificada en el lugar 32 en China en el Index Nature 2017, que rastrea rendimientos publicados en las 68 revistas científicas en los 12 meses antes de septiembre de 2017. Significa que año por año SUSTech vio el la tercer mejor perfeccionamiento por científico de cualquier institución china a nivel mundial, y tuvo el mejor rendimiento por científico de cualquier institución china, de acuerdo con Xing Cheng, jefe del departamento de Ciencia de Materiales e Ingeniería en SUSTech. Pero a pesar de las ambiciones de SUSTech por la grandeza global, muchos dudan de que una universidad construida en un campo hace siete años pueda realmente alcanzar una posición de clase mundial. Puede poseer el poder financiero, pero ¿eso es suficiente para convencer a investigadores renombrados mundialmente para ir a una relativamente desconocida metrópoli china en donde el inglés no es hablado ampliamente? ¿No sería Hong Kong, con sus cinco universidades bien equipadas en las principales 200 del World University Rankings 2018 del Times Higher Education, una mejor apuesta para aquellos entre los aproximadamente 45 mil eruditos chinos expatriados en los Estados Unidos, que desean mudarse más cerca de casa? O quizá a las universidades de Tsinghua o Pekín ambas, entre las primeras 30 del mundo? (Continuará)…

(Tomado de The Times Higher Education, febrero de 2018).

Deja un comentario