La denodada lucha contra el fraude académico

Universidad en el mundo

NIGERIA

Por Brendan O’Malley

Cuando Peter Okebukola fue nombrado secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Universidades, o NUC, en Nigeria en 2001, una de las primeras cosas que decidió fue actuar contra los campus satélites que estaban vendiendo certificados, una de las principales fuente de fraude académico.

Persuadió al entonces al presidente de Nigeria, Olusegun Obasanjo, que le proporcionara sustento policial y el 3 de agosto emitió una orden ejecutiva para cerrar los campus. El Departamento de Policía envió oficiales a cada campus satélite –en ese tiempo había unos 60– para reforzar el orden y en un día todos fueron cerrados.

“En África se tiene que ser firme y equitativo o no funciona”, dijo. “El logro me estimuló a caminar más en este camino”.

Más de una década después, en 2012, una encuesta nacional de corrupción académica en Nigeria, mostró la amplitud del desafío en curso. En un sistema de educación superior sirviendo a 160 universidades y a 1.8 millones de estudiantes, se reportaron muchas formas de corrupción, incluyendo hacer trampa durante los exámenes; calificaciones dadas por favores, especialmente financieras y sexuales; hackeando los sistemas institucionales de TI para alterar los registros académicos de los estudiantes; plagio de asignaciones, documentos finales y tesis; ausentismo de los estudiantes y profesores a clases; fallas para cubrir el plan de estudios, contratación externa de tesis, asignaciones y proyectos; publicar en periódicos falsos y sabotaje que implica evitar que otros completen su trabajo, por ejemplo cortando páginas de libros de la biblioteca o interrumpiendo deliberadamente los experimentos de otros.

Okebukola, quien ahora es presidente de Global University Network for Innovation, o GUNI-África, con 44 países miembros, y profesor distinguido de Ciencia y Educación Computacional, en la Universidad Estatal de Lagos, Nigeria, dijo a University World News: “Estas formas de corrupción son comunes en muchos países africanos, todas fueron reportadas en experiencias de país, documentadas en el comunicado de la conferencia regional de GUNI-África 2017 el pasado septiembre”.

El presidente de GUNI-África ha estado luchando contra la corrupción académica por muchos años, primero en Nigeria y ahora a través de África y globalmente en colaboración con CIQG, el Grupo Internacional para la Calidad del Consejo para la Acreditación de la Educción Superior en los Estados Unidos y la UNESCO.

No cree que hay alguna diferencia entre los países desarrollados y en desarrollo en términos de la forma de corrupción académica. “Cada categoría puede encontrarse en ambos. Aún en India, EU o Reino Unido encontrará estas formas de corrupción. Pero la escala es de diferente nivel en los países desarrollados”.

Hay unas cuantas razones para estos últimos, dice; el mayor énfasis puesto en la calificación de los documentos, en vez de la habilidad para presentarlos: las muy largas clases, donde es más difícil evitar la copia de tareas; y la presión sobre las admisiones por la falta de espacios y la gran competencia por trabajos de posgrado.

En los pasados cinco años, desde los escandalosos hallazgos de la encuesta 2012, que fue hecha por el propio Okebukola, ha habido un impulso claro por parte del gobierno y muchas universidades, estimulado por la NUC, para establecer políticas claras sobre la corrupción académica para ubicar los problemas y advertir a los estudiantes y al personal de cuáles pueden ser los castigos por transgredirlas.

Academia Anticorrupción

Un paso clave fue que, siguiendo la encuesta nacional 2012, el gobierno nigeriano estableció la Academia Anticorrupción de Nigeria, la primera de este tipo en África, que condujo talleres de capacitación para el personal y los estudiantes sobre impedir la corrupción académica.

Además, se establecieron políticas clara sobre la corrupción académica en todas las universidades, asentando lo que es considerado corrupción y cuáles serán las sanciones. Fueron ampliamente difundidas y a muchas universidades, estudiantes y personal se les hizo firmar un acuerdo sobre ellas.

En todas las universidades nigerianas, gigantes tableros de anuncios muestran claramente los aspectos clave de las políticas. Todos los scripts de examen tienen la política en la portada.

Es muy importante que las sanciones se apliquen, al transgredir las políticas, a pesar del estatus del ofensor. Se otorga amplia publicidad, incluso en los diarios nacionales, a los culpables.

Es muy importante hacer consciente de las sanciones al personal y a los estudiantes. Si ahora entras en una universidad nigeriana, verás un letrero grande advirtiendo que hacer trampa en el examen llevará al despido de la universidad y encontrarás el mismo mensaje en cualquier documento de examen”, dice Okebukola. El personal que es hallado culpable de prácticas de corrupción también es despedido.

Entre los pasos prácticos para reprimir a la corrupción, muchas universidades usan software para revisiones de plagio. También en muchas universidades, todas las tareas, los trabajos a largo plazo y las tesis van acompañados de una declaración firmada por el alumno que confirma que los materiales que contiene no están plagiados.

La política universitaria sobre revistas falsas y los nombres de ellas se difunden ampliamente y las universidades son estimuladas a compartirlos. La Asociación de Vicerrectores de las Universidades Nigerianas colabora con la NUC para actualizar las listas negras. Además se alienta al personal y estudiantes a patrocinar publicaciones de alto impacto y buena calidad.

¿Cuál ha sido el impacto?. En diciembre de 2017 una encuesta nacional mostró una reducción de 20 por ciento en casos de malas prácticas en los exámenes.

Nombrar, avergonzar y castigar

Okebukola dice que si hay una lección de la experiencia de Nigeria para otros países, es muy sencilla: “nombrar y avergonzar, dejar al mundo que sepa que esa persona ha sido hallada culpable de eso, y castigar, castigar, castigar”, dice. Nada trabaja mejor que publicar los detalles de las transgresiones, argumenta.

En Nigeria, cuando te descubren no solamente recibes una carta de que has sido expulsado de la universidad; se publica en el website de la universidad, en los diarios nacionales, la prensa lo difunde. Así, si no quieres que tu familia sea señalada o pierda reputación… (cada quien) conoce las repercusiones y esto hace que otros teman caminar por la misma senda”.

Okebuloka acepta que en algún país sea difícil tomar medidas de acción efectivas en la Educación si el contexto es una sociedad donde la corrupción está extendida.

Destaca que, si bien a Occidente le gusta destacar ejemplos de corrupción o negligencia en África, de hecho se pueden encontrar en todos los países, incluidos los Estados Unidos y el Reino Unido.

Aun el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump ha encarado denuncias de fraude, sobre la ahora difunta Trump University. Resolvió tres demandas por fraude colectivo por 25 millones de dólares en noviembre de 2016, días después de su victoria electoral, sin admitir falta o responsabilidad. Las demandas habían enlistado a más de 6 mil personas que reclamaban que habían sido atraídas, por un pago de 35 mil dólares, para aprender los secretos del éxito de Trump en los negocios.

Pero Okebukola acepta que Nigeria tiene internacionalmente una imagen de corrupción, lo cual hace más difícil la tarea. Nigeria fue enlistada en el lugar 136 de 175 países evaluados en el Índice 2014 de la Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional y el 31 entre 47 países evaluados en África subsahariana.

Debemos tener en cuenta reducir la corrupción en la sociedad en general. Las universidades tienen un papel en producir graduados que tengan una baja tendencia a la corrupción. Pero cuando los graduados egresan y trabajan en un ambiente acribillado por la corrupción, es difícil”.

Su punto de vista es que para ser efectivo se debe derrumbar a la corrupción, no solamente en las universidades sino en todos los niveles de sistema educativo. Aun en niveles básicos hay profesores corruptos y padres que cohechan para los exámenes porque quieren que sus chicos estén en escuelas de élite, y cuando los estudiantes van a la universidad se llevan esas prácticas..
Judith Eaton, presidenta del Consejo de Acreditación de la Educación Superior o CHEA, dice que países como Nigeria, Pakistán y Filipinas, que recientemente han estado desarrollando la capacidad de aseguramiento de la calidad, todos han tenido problemas relacionados con la corrupción, pero se han centrado en el desarrollo de la garantía de calidad sobre cómo lidiar con los problemas, lo que incluye abordar títulos falsos y cerrar fábricas de títulos.

Compromisos y decisiones

Si se mira a EU explícitamente no nos centramos en la corrupción académica en nuestra legislación y no cerramos muchas escuelas, dice Judith Eaton. Pero pienso que estos países desarrollados está desplegando un cierto tipo de fortaleza, compromiso y decisión que no está en países en desarrollo.

En Nigeria, la Comisión Nacional de Universidades está asistiendo con talleres para compartir el conocimiento y promover la concientización. Los talleres también fueron usados en Accra, Ghana, en el encuentro de 24 países miembros de GUNI.

CHEA ahora menciona a Nigeria como uno de los países que desarrolla la capacidad de aseguramiento de la calidad y que está instituyendo explícitamente leyes contra cierto tipo de corrupción, monitoreando instituciones y clausurándolas si hay evidencia de corrupción.

A través de África, GUNI-África está construyendo esa capacidad, platicando con funcionarios, presionando por la conciencia pública y asegurando que la gente que sea encontrada culpable sea sancionada y que esas sanciones sean publicadas.

La organización está utilizando la guía sobre corrupción académica desarrollada por el CIQG –cuyo consejo asesor es presidido por Okebukila– y la UNESCO. “Estamos iniciando un mayor movimiento en África”, dice Okebukola, “con el propósito de reducir incidentes de corrupción a 5 por ciento en el año dentro de los sistemas de educación superior de la región africana. Nos tomamos esto muy en serio por el efecto nocivo que tiene en el desarrollo nacional”.

(Tomado de University World News No. 488 –Brendan O’Malley–, enero de 2018).

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