¿Cuán alto puede volar SUSTech?

Universidad en el mundo

CHINA

Por Jack Grove

Conclusión

Antes de la Cumbre THES de las Universidades de Asia, en Shenzhen, Jack Grove vistó la ciudad china conocida como Silicon Valley para evaluar si sus ambiciosas universidades nuevas realmente pueden emular a Stanford – y eclipsar a sus vecinos de Hong Kong.

Un punto de venta que puede ofrecer Shenzen a los académicos más allá de la atmósfera relativamente limpia, es que es la entrada obvia a las florecientes industrias de alta tecnología. Los gigantes tecnológicos Huawei, ZTE y Tencent –la respuesta china a WhatsApp (que está prohibida, como Google y Facebook)– están ubicados en las metrópolis de comercio e industria, cuyo producto interno bruto de 350 mil millones de dólares, con lo que superará a Hong Kong este año.

“Shenzhen es una ciudad muy dinámica, joven y abierta, dice Xing Cheng, jefe del Departamento de Ciencia de Materiales e Ingeniería en la Southern University of Science and Technology (SUSTech), que fue atraído por China, después de 16 años en EU, por las oportunidades para la investigación en microbióticos. “Puedes hacer alta investigación en EU, pero es difícil comunicarse con la industria. En Shezhen hay más oportunidades para trabajar con fondos de inversión, tanto en el sector privado como gubernamental”, dice Cheng. La mitad de las patentes en China proceden de Shenzhen, añade. “Shenzhen es nuevo para la industria educativa, fue una ciudad que creció muy rápido, pero no su provisión de educación superior; aunque se está poniendo al día”, explica Cheng.

En el edificio principal del Departamento de Investigación de SUSTech, un tablero despliega las fotos de una docena o más de sus principales investigadores –todos los que han venido de EU, China o — indica que la investigación fundamental importante, aunque con aplicaciones industriales obvias, ya está en marcha.

Cada uno de los principales investigadores tiene cerca de 150 metros cuadrados de espacio en laboratorio, y de10 a 20 investigadores típicamente son financiados inicialmente por dos o tres años.

Un proyecto metalúrgico para producir metales moldeados por inyección podría tener beneficios masivos para la industria de los teléfonos móviles en Shenzhen, creando métodos rápidos y virtualmente sin desperdicios para producir delicadas partes metálicas, dice Cheng. Y en un edificio cercano, un proyecto de espectroscopio explorando cómo diferentes enfermedades pueden ser detectados usando el análisis infrarrojo del sudor, potencialmente pavimenta el camino en la forma que la gente puede auto diagnosticarse utilizando un dispositivo móvil, transformando el cuidado de la salud. Ese proyecto ha sido ayudado por un microscopio de 3 millones de dólares, que es la envidia de los visitantes científicos de EU, dice Cheng.

Seduciendo estrellas

Muchos esfuerzos explícitos de transferencia de tecnología son evidentes en el Colegio de Innovación y Empresa de la universidad, que tiene el propósito de reclutar a 200 tutores adjuntos de la industria de tiempo parcial, además de 50 profesores investigadores de tiempo completo y 40 profesores académicos orientados a la industria, trabajando principalmente con las firmas de alta tecnología locales.

“Stanford es muy comentada”, admite Azalea Zhu Yuan, una profesora asociada en conversaciones acera de la inspiración para este ¡College!… Mientras el énfasis de SUSTech permanece sobre investigación fundamental con un ojo en la industria”, aquellos “que realmente quieren hacer investigación aplicada se pueden unir a nuestra universidad y y trabajar en tiempo parcial aquí”, dice. Ese acercamiento ha ayudado a seducir a algunas genuinas estrellas de la investigación de EU, como Zhihong Xia, un científico de datos que se hizo profesor de tiempo completo a los 29 años y dejó la Western University en 2015, para encabezar el Departamento de Matemáticas en SUSTech, así como algunos líderes de negocios chinos, como Pinghui Wang, quien fue vicepresidente del Instituto de Investigación Electrónico Aéreo espacial chino.

Con SUSTech incrementando su Programa de Investigación, uno podría imaginar que Hong Kong es algo ambivalente sobre las ambiciones de su vecino. Por años la ex colonia británica se ha visto a sí misma como la capital del valor agregado de la Región del Delta del Río Perla, dejando los metales poco calificados a las fábricas cercanas de Shenzhen. Pero con Shenzhen superando ya a Hong Kong económicamente, ¿es posible que eventualmente pueda hacer eso intelectualmente?

No es un escenario que parezca preocupar a los líderes universitarios en Hong Kong. De acuerdo con Andy Hor, vicepresidente y provicerrector para Investigación de la Universidad de Hong Kong (HKU), es inútil comparar el rápido crecimiento de las instituciones de la China continental con algunas como la HKU, establecida en 1911 y evaluada como la quinta en Asia y en el lugar 40 en el THE ranking. “Las grandes universidades tienen sus propios ecosistemas de Ciencia y son grandes fuerzas en su ciudad”, dice. “Beijing puede dar a los investigadores más grandes laboratorios y más financiamiento… pero Hong Kong tiene otras fortalezas más allá de los fondos”.

Uno de esos activos es su ambiente internacional, con un 40 por ciento de la facultad de HKU procedente de fuera de Hong Kong o China continental: “Tenemos personal y estudiantes aquí de todo el mundo, así como socios de todo el mundo”. Otros factores de atracción para los académicos internacionales incluyen un régimen de tenencia y promoción al estilo del Reino Unido, un sistema legal maduro y la cultura y calidad de vida en general de Hong Kong, agrega Hor.

Por tanto, en vez de temer el crecimiento de Shenzhen, lo ve como una fantástica oportunidad para ambas partes. “Ir a Shenzhen es casi un deber para nosotros”, dice, explicando cómo su institución ha jugado un papel central en el Shenzhen Virtual University Park, que fue establecido por el gobierno municipal en 1999 para fortalecer mayor interacción Universidad-Negocios. El sitio ahora aloja a representantes de 57 universidades, incluyendo siete de del extranjero que han utilizado el Parque como una base para conectarse con la escena tecnológica de Shenzhen. HKU también tiene su propia base en Shenzhen y otra en Hangzhou, cerca de Shanghai, permitiéndole tocar en el financiamiento central de China mientras comparte su experiencia. “Es un buen ejemplo de cómo las asociaciones pueden beneficiarnos a nosotros y a la China continental”, dice Hor.

Una nueva vida

Trabajando con los laboratorios en Shenzhen y Hangzhou ha transformado las visas laborales de muchos investigadores de Hong Kong, dice Liqiu Wanga, un profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica de HKU, quien viaja al menos dos veces por mes a los puntos de la universidad en el Continente. “Es una nueva vida, es cansado, pero me gusta”, dice.

El cambio entre el sistema al estilo británico de HKU, cuyo tartán institucional decora varios pasillos antes de las ceremonias de graduación y el entorno más regulado de China, puede ser complicado, admite Pinghui Wang. “Pero los recursos (disponibles) en China son enormes porque así es el mercado: hay una ansiedad para abrazar los productos de alta tecnología”, añade. Por ejemplo un revestimiento impermeable desarrollado en HKU, inspirado en investigaciones sobre lo que evita que la cochinilla se sature cuando gatea en barro húmedo, ha sido recogido recientemente por un destacado fabricante de ropa deportiva; Wang espera ver un producto que llene las estanterías dentro de dos años. Entre tanto, un estudio de las propiedades de retención de agua de la tela de araña, pronto debe conducir a una aplicación industrial, añade. “Este trabajo involucra a biólogos, ingenieros, químicos y físicos, es el tipo de investigación interdisciplinaria en el que solamente las grandes universidades se especializan”, dice Wang.

Creando colaboraciones más profundas con la China continental ofrece otros beneficios más allá de elevar los fondos para investigación y para colaboraciones industriales más potentes, dice W. John Kao, vicepresidente y provicerrector (global) en la HKU. El hospital universitario de 2 mil camas en Shenzhen no sólo proporciona tratamiento de avanzada en un área desatendida por las disposiciones existentes, también permite a los médicos de HKU profundizar su capacitación e investigación al obtener información sobre las diferentes enfermedades que se encuentran en la China continental, dice. “Hay casos que vemos una vez por mes en Hong Kong, pero en Shenzhen los vemos cada día”.

Una enfermedad de interés para Kao, quien fue profesor distinguido de Farmacia, Cirugía e Ingeniería biomédica en la Universidad de Wisconsin-Madison, es un defecto genético conocido comúnmente como enfermedad de huesos quebradizos. El diario contacto con gente que tiene la condición es vital para los estudiantes de Medicina aprendiendo a tratar la enfermedad y para los investigadores que la estudian, explica. “En el entrenamiento médico, mientras más haces algo, lo haces mejor, por lo cual tener acceso a esta enorme población es tan importante, es realmente un ganar-ganar para nosotros”.

El Cinturón de China

En la estrategia de crecimiento se espera que el Delta del Río Perla supere a la Bahía de Tokio y a la Ciudad de Nueva York en términos económicos para 2030.

La interacción con el Continente también ha sido oportuna para las universidades de Hong Kong a la luz del momentum de crecimiento del Cinturón de China. Bajo el esquema, el país invertirá al menos 96 billones de libras en la infraestructura de los países vecinos a lo largo de este cinturón, como Vietnam, Indonesia y otros vecinos del Pacífico, así como a lo largo de la Ruta de la Seda y las rutas comerciales, tomando Rusia, Turquía y Europa del Ese. Muchos ven en el proyecto creado un nuevo corredor económico a lo largo de Eurasia como el intento de China para superar a Estados Unidos como el súper poder político y económico mundial. Como el centro bancario de la región y el punto de entrada occidental histórico en Asia, se considera que Hong Kong es una parte vital del proyecto. Shenzhen y Hong Kong combinados ya tienen una producción económica mayor que la de Taiwán; se espera que el Delta del Río Perla alcance más ampliamente a la Bahía de Tokio y a la Ciudad de Nueva York en términos económicos para el año 2030, según los expertos. “La gente piensa que el Cinturón y la Ruta son solamente construir carreteras y vías de tren, pero hay mucho más que promover el comercio”, dice Kao. Hong Kong será particularmente importante para la educación del Cinturón y las vías. Estos elementos conocidos como Alianza Cinturón y Rutas para la Industria y la Colaboración Educativa, fue lanzado en junio de 2017 y Kao considera que es esencial para mejorar el entendimiento transnacional. Dentro de cinco años, por ejemplo, todos los estudiantes de Hong Kong serán obligados a estudiar o trabajar en China continental para ayudarlos a lograr una visión de dentro de las diferentes culturas de negocios surgiendo a lo largo del país. “China no es monolítica, usted debe conocer Beijing, pero si va al occidente de China es muy diferente”, dice Kao.

Para Rocky Tuan, presidente de la Universidad China de Hong King (CUHK), Hong Kong es el líder de la innovación para el eje de manufactura y exportación del Cinturón y la Ruta y jugará un enorme papel en el crecimiento del área del Delta del Río Perla. “En términos de finanzas, ley, educación y tecnología, es el líder y no me preocupo por este cambio”, añade.

Además, está excitado por las oportunidades ofrecidas por la proximidad de Shenzhen a CUHK, que los chinos establecieron en 1963 en un campus no lejos de la frontera, con el objetivo de ofrecer una alternativa al modelo británico disponible en HKU. “Shenzhen es un poco como el Lejano Oeste en términos de crecimiento, pero es genial para CUHK porque hemos tenido una larga presencia allí”, dice Tuan. En 2012, CUHK estableció su propio puesto de avanzada en la ciudad: la Universidad China de Hong Kong, Shenzhen. Tiene aproximadamente 3 mil estudiantes ahora, pero apunta a tener 11 mil para 2022.

El objetivo no es solo tener un campus allí administrado por gerentes de lejos, sino establecer una junta directiva propia para crear una nueva universidad”, dice Tuan, quien cree que cortar las cuerdas de la plataforma en el momento adecuado permitirá la nueva institución para prosperar. Otras universidades en Hong Kong también están fortaleciendo sus lazos con China continental.

En 2011, la Universidad Politécnica de Hong Kong (PolyU) estableció una base de investigación en Shenzhen, a la que se llega en un tiempo de 45 minutos, en tres desde la estación adyacente al campus politécnico. PolyU también estableció otras cinco bases regionales en colaboración con universidades del territorio incluyendo a Beijing y Shanghai. “Hemos creado más de 8 mil graduados en el Continente, que no han tenido que venir a Hong King”, dice Timothy Tong, vicerrector de PolyU. Pero está claro que el potencial de la investigación con los crecientes enlaces de la universidad y el Continente es lo que más le entusiasma. Por ejemplo, un arma robótica utilizada por PolyU fue utilizada en la misión lunar de China en 2013, dice. Además, “cuando tenemos que diseñar equipo que puede operar a 10 mil millas de distancia, eso reta a nuestros investigadores para levantarse y enfrentar este desafío”, añade.

La vista desde la sala de juntas de su asombrosamente asimétrico Centro de Innovación diseñado por Zaha Hadid, completado en 2014, proporciona mucha evidencia de la ambición de PolyU. Tong ve los lazos con el Continente como cruciales para que el siguiente paso sea estar en las ligas mayores (actualmente está en el sitio 182 en las listas del WUR THE); y aprovechar los vastos fondos de infraestructura de China es una avenida que se explora; en la actualidad, se está incorporando en la ruta Pekín-Shanghai, por ejemplo, un sistema diseñado por la universidad que supervisa los trenes para detectar fallas potenciales en la línea de alta velocidad y ha estado operando en Hong Kong durante 10 años.

Volar entre Shenzhen y Hong Kong también es una práctica estándar para los investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong (HKUST), dice Sabrina Lin, su vicepresidenta para el avance institucional. Las dos ciudades están “ más cercanas que el este y oeste de Beijing, donde toma dos horas cruzar con tránsito”, dice, añadiendo que mucho de su personal tiene tarjetas del metro para Shenzhen y Hong Kong, quienes a veces tienen cómicas equivocaciones cuando tratan de viajar con la tarjeta equivocada. A diferencia de la mayoría de los líderes universitarios de Hong Kong, Lin, nativa de la ciudad a la que acaba de regresar después de una carrera en Stanford, no descarta la posibilidad de que Shenzhen se establezca como un socio igualitario en el frente de la investigación. “Nadie puede predecir el futuro”, dice. “Hace quince años, todos querían estar en San José por su proximidad a Silicon Valley, ahora millennials con nuevas empresas quieren estar en San Francisco, y la mano de obra tiende a migrar con el tiempo “, dice ella.

Sin embargo, si Hong Kong sique guardando la mayor parte de sus fortalezas en finanzas y tecnología, continuará prosperando, añade. La propia historia de HKUST muestra que una universidad de clase mundial puede ser establecida en un número de años, en lugar de siglos. A pesar de haberse fundado en 1991, ahora está enlistada en el 44 lugar globalmente, y podría superar a HKU en los rankings. Creada con el dramático telón de fondo de las Islas Sai Kung del Mar del Sur de China, la universidad alberga a 15 mil estudiantes. Está equipada con niveles Ivy League de instalaciones deportivas y sociales; un nuevo centro de deportes acuáticos está en construcción. Sin embargo, el dinero solo no ofrecerá una universidad de clase mundial, advierte Lin. “La razón por la que los mejores académicos y estudiantes quieren venir aquí es porque encontrarán personas con ideas afines y un entorno propicio para la innovación”, en el que pueden “colaborar tanto dentro de Hong Kong como con académicos de todo el mundo”, afirma.

De vuelta en Shenzhen, los líderes de SUSTech son muy conscientes de los desafíos que se avecinan. “Para tener éxito como universidad, necesitamos dinero y, lo que es más importante, buenas personas”, dice Zhenghe Xu, dean del nuevo Colegio de Ingeniería de SUSTech. Pero “incluso si no estamos en la clase de las universidades de Hong Kong, nuestra calidad de profesores es (ya) muy alta”. El reclutamiento de estudiantes, añade, es también altamente selectivo. “Después de todo, solamente necesitamos uno o dos estudiantes para crear un Facebook y un Google, y (entonces) tendremos una gran reputación”.

(Tomado de The Times Higher Education, febrero de 2018).

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