Enemigos que cambian

Entre Pasillos

JOSEFINA GALLARDO

El rostro de quienes acechan a la UNAM ha cambiado con el tiempo. Las remembranzas de sus ex rectores nos muestran cómo la institución ha tenido que pasar por situaciones complejas, las más peligrosas han sido totalmente ajenas a su quehacer como centro de conocimiento y de cultura.

Desde el sexto piso es una obra en la que José Sarukhán (rector de 1989 a 1996) nos narra su actuar y las decisiones que tomaba junto con su equipo para anteponer los intereses universitarios sobre cualquier situación o imagen personal. Sin duda la obra narra muchos momentos, pero llama la atención de manera particular la organización del Congreso Universitario y el proyecto fallido de incrementar las cuotas. Sobre el primer tema, vale la pena recordar los riesgos que tuvo, los vaivenes que costó su organización y los resultados que finalmente se obtuvieron. Es una experiencia histórica que debiera ser analizada ahora por quienes pretenden llevar a una situación similar a la comunidad politécnica.

Dice Sarukhán: “a la distancia, prefiero considerar el Congreso como un proceso y no como el acto en sí mismo; y visto así, creo que valió la pena la experiencia”. Y remata que sin duda este Congreso cumplió con su propósito, pero también “restó impulso para avanzar con más fuerza en el proceso de la academización en los 18 primeros meses de mi rectorado”. Entre lo más importante para el ex jefe nato puma es que, a pesar de los cientos de intereses de grupos que se montaron en la organización del Congreso (estas son palabras mías), “no hubo ninguna concesión académica ni de las normas de vida académica ni de las relaciones laboralescomo resultado del congreso”.

Otro momento narrado de manera magistral por José Sarukhán es el proyecto fallido (así calificado por él mismo) de incrementar las cuotas. Vale la pena leer esta parte de su libro, pues es una muestra clara de cómo la Universidad puede verse envuelta en intereses mezquinos, con consecuencias que afectan su academización. Así las cosas, el proyecto de cuotas se sustentaba, entre otros elementos, en la enorme diversidad social de los alumnos y el abanico de ingresos familiares que abarcaban. Esto significaba que la educación pública universitaria en realidad estaba sirviendo a quienes eran los más pudientes porque, además, era quienes tenían mejores condiciones para llegar a este nivel educativo.

El ex rector, quien se destaca por sus convicciones profundas y enorme honestidad, señala “no era yo ajeno al hecho de que el asunto de las cuotas en la UNAM se había convertido, a lo largo de los años, en algo intocable (con fondo político)”. La narración de esos momentos expone que el asunto de las cuotas no sería una decisión vertical, sino que se sometería a debate con la comunidad universitaria. Así se hizo.

La propuesta dejaba en claro que ningún estudiante quedaría fuera de la UNAM por motivos económicos; la idea era que pagaran más quienes más tenían. Las reacciones negativas se iniciaron en los medios de comunicación y no en la comunidad universitaria: “se publicaron notas y artículos sobre intentos de formar un frente amplio en defensa de la universidad pública”. Y entonces aparecieron quienes se beneficiaban con este debate mediático, para criticar duramente la propuesta; de inicio Cuauhtémoc Cárdenas, Imanol Ordorika, Luis González Sánchez.

Entonces apareció en el escenario el jefe del Departamento del Distrito Federal, Manuel Camacho Solís, quien se inclinó por echar atrás el proyecto e incluso ofreció “apoyar económicamente a la UNAM sin necesidad de incrementar las cuotas”. Intervino entonces Diego Valadés quien era secretario de Gobierno…pocos días después iniciaron manifestaciones y marchas.

Sarukhán narra con sencillez y detalle cómo fue citado por el presidente Carlos Salinas a Los Pinos, quien “estaba preocupado por la posibilidad de que las manifestaciones que se habían dado en las calles en contra de las cuotas se complicaran, ya que podrían afectar el proceso electoral en Michoacán, que debía realizarse en unos meses más”.

Camacho fue el más insistente en abortar un proyecto que ya había sido ampliamente consensado entre universitarios. Para el ex rector había un acuerdo claro entre el jefe del DDF y miembros históricos del CEU. Salinas finalmente le dijo que era una decisión que le correspondía al rector de la UNAM quien, por el bien de la institución, terminó cancelando el proyecto ante la amenaza de interese externos y mezquinos.

Sarukhán siempre fue un gran líder universitario; un académico completo y uno de los investigadores de mayor renombre en el ámbito internacional. Su rectorado, sin duda, se caracterizó por una lucha constante de defensa a la UNAM y en la construcción de un camino para una mayor academización; recuperó a sus egresados, llenó de libros las bibliotecas, dio un giro a la comunicación universitaria y el posgrado se fortaleció enormemente, sólo por citar algunas de sus aportaciones.

PeroahoraalaUniversidadlaacechanotrosenemigos,mássilenciososypeligrosos:losnarcotraficantesquelacolocanenunasituacióndeacoso.EstahistoriaydecisionescorrespondenahoraaEnriqueGraue,quientienefrenteasíellegadodelaexperienciadeunodesusantecesores,distinguidoporquesiempredefendióalainstitucióndeenemigosquenegociabanenloobscurito.

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