¿Las filiales de los campus extranjeros exacerban la inequidad?

Universidad en el mundo

EGIPTO

Wagdy Sawahel

Egipto aprobó un proyecto de ley para regular el desempeño de los campus de universidades extranjeras que se establecerán en la nueva capital administrativa egipcia. ¿Pero será suficiente para calmar las preocupaciones de que la apertura de universidades extranjeras exacerbará la desigualdad y la división de clases?

Estas preocupaciones han surgido, entre otros, por un grupo auto llamado Movimiento Marzo 9 para la Independencia de la universidad, en un mensaje de Facebook, que dice “El establecimiento de un número de sucursales de universidades extranjeras en la nueva capital administrativa contribuye a la extensión de la brecha social y de clase y transforma la educación universitaria en un método de separación de clase y comunidad en vez de ser una herramienta que contribuya al desarrollo social”.

Cerca de 28 por ciento de los 99 millones de habitantes de Egipto actualmente vive por abajo del nivel de pobreza y ese porcentaje salta a 50 por ciento en las ciudades del Alto Egipto, de acuerdo con un informe noticioso local.

El proyecto de ley, aprobado en la reunión del 31 de marzo del Concejo de Ministros, coincide con un anuncio reciente del presidente Abdel Fattah el-Sisi de que a las nuevas universidades privadas no se les permitiría operar en Egipto a menos que tengan acuerdos de colaboración con instituciones que estén entre las 50 primeras universidades del mundo.

El primer campus extranjero recientemente inaugurado en la nueva capital administrativa y financiera propuesta, que se ubicará a 45 kilómetros al este de El Cairo, es una sucursal de la University of Prince Edward Island en Canadá, de acuerdo con una noticia local. Se espera que en 2019 sean inauguradas otras cinco universidades de Estados Unidos, Gran Bretaña, Hungría, Suecia y Francia. La Technische Universität Berlin lanzó su primera sucursal en Egipto en 2012, de acuerdo con US News and World Report.

De acuerdo con el nuevo proyecto de ley, la decisión de permitir nuevos campus será expedida por el Ministerio de Educación Superior e Investigación Científica, después de verificar que cumple con todos los requisitos de infraestructura y recursos humanos. Habrá una tarifa anual pagada por el campus de la sucursal por los servicios prestados por las agencias estatales, que no excederá el 1 por ciento de los gastos de matrícula para los estudiantes del campus de la sucursal. Las agencias estatales, entre otras cosas proporcionarán apoyo administrativo, seguridad y educativo y asegurarán que la universidad extranjera sea capaz de ejercer su independencia y libertad académica. Las agencias también facilitarán el proceso de empatar los grados reconocidos por las sucursales con los que otorgan las universidades egipcias.

Las sucursales universitarias requerirán inscribir a una proporción de estudiantes locales y emplear a una proporción de personal egipcio en puestos administrativos y de enseñanza.

Todos los certificados otorgados por el campus de la filial deben ser reconocidos en el país del que proviene el campus y habrá una asignación anual de subvenciones para estudiantes y profesores que permitirán a los egipcios estudiar o entrenar en la universidad extranjera principal. A cada filial se le solicita someter un plan de cinco años esbozando los números y costos esperados de los estudiantes y la sucursal estará bajo la supervisión de un consejo creado por el Ministerio de Educación Superior para monitorear la calidad.

Preocupaciones válidas

Las preocupaciones del Movimiento 9 de Marzo acerca de la accesibilidad son válidas en algunos aspectos, de acuerdo con Christopher Hill, director del Centro Doctoral de Entrenamiento en la Universidad Británica en Dubai.

“Las sucursales internacionales (IBCs) pueden ser más baratas que viajar al extranjero a una universidad foránea para estudiar, pues son usualmente más caras que las opciones locales, estatales o nacionales y esto puede crear una división”.

El problema se agrava aún más cuando se trata de la empleabilidad, ya que la preferencia es a menudo contratar graduados con experiencia internacional o movilidad. Hill dijo que existe el peligro de que se perciba que los proveedores extranjeros tienen mayor valor y calidad que las instituciones locales. “Por lo tanto, es importante garantizar que existan procesos de acreditación y regulación claros y coherentes, y que los campus secundarios se apeguen a los requisitos nacionales y se integren con el sistema nacional siempre que sea posible mediante líneas claras de comunicación, concienciación y colaboración para promover la rama modelo de campus como un elemento integrado de la política educativa nacional”, dijo.

“Si son administradas apropiadamente, las IBCs pueden ayudar a elevar el perfil nacional y apoyar el desarrollo de la educación superior a través de integrar y colaborar con las instituciones nacionales, así como abrir nuevas avenidas y oportunidades para financiamiento, intercambio y actividades de Investigación”, dijo Hill a University World News.

De acuerdo con Nigel Healey, vicerrector de Fiji National University y experto en educación trasnacional hay tres beneficios principales para el país anfitrión que permite establecer una universidad extranjera IBC:

Aumentar el suministro de lugares universitarios y permitir a más alumnos domésticos que estudien en casa;

Atraer a estudiantes de los países vecinos y generar un intercambio externo y un beneficio al país anfitrión; y

El uso de tecnologías pedagógicas e innovadoras para educar a los estudiantes, las cuales después adoptan los competidores domésticos.

La desventaja de una IBC, dice Healey es que es “en general, la enseñanza de un plan de estudios diseñado para los estudiantes en el campus de origen, utilizando pedagogías y un medio de instrucción que es ajeno a los estudiantes en el país de acogida”.

Sin embargo, esta falta de alineamiento del plan de estudios con las necesidades locales podría “mejorarse al permitir que los docentes contratados localmente adapten el contenido y las pedagogías a las necesidades de sus alumnos y las expectativas de los empleadores locales”.

Healy concuerda en que había un riesgo de IBCs sirviendo a las élites sociales con exclusión de los estudiantes más pobres. Hay otro riesgo potencial de que las IBCs principalmente sirvan a las élites sociales”, dijo. “La distancia cultural entre las IBCs y los países de acogida resulta en que sus estudiantes se separen de sus raíces. Por lo tanto, si el IBC recluta una base de estudiantes que es estrecha y exclusiva, sigue existiendo la posibilidad de que los estudiantes de élite adquieran valores occidentales que son ajenos a sus compatriotas”, dijo Healey.

Rachael Merola, investigadora principal del Observatorio de Educación Superior Sin Fronteras, dijo a University World News que a las IBC que tienen éxito a largo plazo se les puede atribuir la educación que tanto necesitan, capacitar estudiantes para empleos e industrias que están en demanda, fortaleciendo la reputación de la universidad de origen y el sistema educativo del país anfitrión, y en algunos casos “fomentar vínculos de investigación y otras formas de colaboración entre la institución de origen y las entidades en el país anfitrión “. Dijo que los IBC no necesariamente contribuyen a la división de clases sociales y económicas. “Esta es una función de cómo están configurados, y las regulaciones gubernamentales e institucionales vigentes”.

Según Marina Apaydin, profesora asistente de gestión estratégica en la Universidad Americana de Beirut, Líbano, y directora de la Iniciativa Regional de Medio Oriente y África del Norte, los campus de filiales internacionales, en lugar de afianzar la desigualdad, pueden facilitar una redistribución del capital intelectual. “Tales IBCs pueden ser fuertes competidores para las universidades egipcias y atraer a los mejores estudiantes, por lo tanto habrá una redistribución del capital intelectual… Sin embargo, las universidades egipcias tienen un legado y marcas fuertes y, por lo tanto, esta tendencia puede no ser tan significativa”. Apaydin dijo que las universidades egipcias deberían ver la apertura de las IBC no como una amenaza, sino como una oportunidad para la cooperación en la enseñanza y la investigación.

Egipto ya tiene universidades de estilo americano en su lugar y una tradición increíblemente larga de educación superior. Lo que se necesita es una comprensión clara del propósito y el enfoque de los campus filiales. ¿Qué aportan? ¿Qué valor le agregan a la nación? ¿Cómo se integrarán?”, concluyó Christopher Hill.

(Tomado de University World News 503Wagdy Sawahel–, abril de 2018).

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