...Crónica de la Educación Superior...

El Honoris Causa de la Autónoma de San Luis para Federico Silva Gutiérrez

La Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) concedió el grado de Doctor Honoris Causa a Federico Silva Gutiérrez, reconocimiento que fue entregado por el rector de la institución, Mario García Valdez, en sesión extraordinaria del Consejo Directivo Universitario de esta casa de estudios.
Cabe decir que con este Doctorado Honoris Causa son ya seis las personalidades que reciben dicho reconocimiento por parte de la UASLP: el ingeniero José Antonio Padilla Segura, el escritor peruano Mario Vargas Llosa, el Premio Nobel de Física, Daniel Philips, el escritor español Fernando Savater, el escritor y ensayista mexicano Carlos Monsiváis y ahora el escultor contemporáneo Federico Silva.
“Reflejo mi emoción y mi más grande alegría, reconocimiento de estar en este recinto histórico y recibir el honor del Doctorado”, subrayó el recientemente galardonado por la UASLP, quien también dijo que hoy más que nunca las universidades públicas además de ser el instrumento para la enseñanza y la educación superior son faros, puentes, islas para la juventud que busca construir su futuro en el conocimiento, que quiere respuestas a la existencia y al destino ante expectativas inciertas.
Estamos ante la urgencia de renovar las formas de vida comunitaria, crear nuevos vínculos entre la sociedad que no sea el mercado como centro de la dinámica social, la que ha demostrado ser ineficiente e injusta, pues en el liberalismo, la pobreza y la pérdida de la identidad está el meollo de la crisis, consideró Silva Gutiérrez.
En este contexto, continuó el escultor contemporáneo, el arte contribuye a darle a la sociedad mexicana una identidad, un destino, una toma de conciencia. En el siglo anterior fue en los años veinte que se desplegó el muralismo como consecuencia de la Revolución Mexicana, surgió del movimiento popular y se convirtió en ideología, pues desde tiempo atrás los pintores y escultores respondían a los imperativos de su tiempo.
Y la educación también es un instrumento esencial, pero no esa en la que se suprime la historia, el civismo y las humanidades a cambio de la aritmética, propuesta de una secretaria ministerial, sino la que desarrolla en los jóvenes el pensamiento crítico y los valores insustituibles que aporta para el conocimiento el arte y la cultura, concluyó.